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Resumen Se presenta en este trabajo un análisis comparativo de tres traducciones de la famosa epístola de San Jerónimo a su amigo Pamaquio, en la que el autor reflexiona sobre la naturaleza de la actividad traslatoria. Se comparan concretamente una versión española, una italiana y una portuguesa, con la intención de determinar el grado de acercamiento del traductor a las tesis presentadas por San Jerónimo en su obra. Para ello se han seleccionado ejemplos concretos y se han contrastado las soluciones aportadas en cada una de las traducciones, intentado determinar las razones que llevaron al traductor a decidirse por esa opción y no por otra, según la fecha en que se realizó la traducción, la función para la que estaba pensada en un principio, las notas aportadas por el traductor o las referencias a estudios previos de la obra. Palabras clave: traducción, San Jerónimo, epístola, comparación. Abstract. Three translations of the Epistola ad Pammachium: comparative analysis The article presents a comparative analysis of three translations of the famous epistle sent by Saint Jerome to his friend Pammachium, in which the author reflects on the nature of translation. We have selected a Spanish, an Italian and a Portuguese version, and have compared them in order to determine the degree of adherence to Saint Jerome’s thesis. With this aim, particular examples have been selected to contrast the solutions adopted by the different translators. We have tried to determine the reasons that led the translator to this particular option, according to the date of publication, the original function, the translator’s notes or the references made to previous studies of the same work Key words: translation, Saint Jerome, epistle, comparison. Faventia 22/2, 2000 67-83 Tres traducciones de la Epistola ad Pammachium: análisis comparativo Marta García González Universidade de Vigo. Facultade de Filoloxía e Traducción Campus Lagoas Marcosende. 36200 Vigo (Pontevedra) [email protected] Data de recepció: 15/9/1999 Sumario Introducción Breve descripción técnica del original y sus traducciones Comentario Ejemplos Conclusión Apéndice Bibliografía Faventia 22/2 067-083 22/11/2000 15:16 Página 67
Introducción Sabemos, por diversas obras dedicadas a la historia de la traducción (Woodsworth y Delisle, 1995; Vega, 1994) que los debates acerca de cuál es el mejor modo para traducir no son recientes, sino que por el contrario nacen con la propia actividad. Si bien se considera el siglo XX, y en especial su segunda mitad, como la era de las relaciones internacionales, lo cierto es que los diferentes pueblos comienzan a comunicarse entre ellos tan pronto como comienzan a viajar, debido bien a movimientos migratorios, bien a campañas de conquista, o a viajes con objeto comercial. De este modo, podemos considerar que la traducción, entendida como la reproducción de un «texto escrito» —la interpretación es una actividad todavía más antigua— surge vinculada a la escritura y, sin duda, no mucho más tarde que ésta. Conocida es la tradición poética sumeria traducida al acadio, como lo son también los drogomanes o traductores egipcios. También es cierto, sin embargo, que no todas las épocas observaron un auge similar de la escritura y de la traducción y que es precisamente durante las épocas en las que los contactos son más frecuentes, cuando se produce una mayor reflexión sobre la actividad. Si existe una época y un imperio en los que la cultura dependió en gran medida de la traducción, y del que conservamos numerosas muestras, debido a su relativa proximidad en el tiempo, se trata sin duda de la época del imperio romano. Su literatura, su ciencia, incluso sus dioses, fueron asimilados a partir de la cultura desarrollada tiempo atrás por los griegos. Si bien en un principio optaron por conservar la lengua griega como lengua de cultura y de transmisión escrita, pronto se dieron cuenta de la necesidad de cultivar la lengua propia, como elemento de poder al que no podían renunciar. Y si a mayor actividad escritora, mayor actividad traductológica, de igual modo el aumento de dicha actividad provoca necesariamente que los traductores se planteen interrogantes acerca de la mejor manera para desarrollar su trabajo. No es de extrañar, por lo tanto, que sea precisamente en Roma donde aparecen las primeras reflexiones escritas acerca de la traducción. Autores como Cicerón, Plinio, Horacio o Quintiliano, combinaron la tarea creativa con la de traducir a los clásicos griegos, y no dejaron sin expresar sus ideas acerca del método y del valor de la traducción. De entre todos los autores que en Roma se destacaron por su actividad traductora y por su reflexión sobre el tema, existe uno al que se reconoce la paternidad de la teoría de la traducción tal y como hoy la entendemos: se trata de San Jerónimo. Aparte de su famosa traducción de la Biblia, conocida comúnmente como la Vulgata, San Jerónimo es autor de un gran número de traducciones del griego al latín y de varios escritos en los que reflexiona acerca de los problemas de la traducción. El presente trabajo presenta un análisis comparativo de varias traducciones de su carta más famosa, dirigida a su discípulo y amigo, el senador romano Pamaquio: Ad Pammachium. De optimo genere interpretandi. Se trata de la carta LVII del epistolario del autor y en ella Jerónimo se defiende ante Pamaquio de las acusaciones de las que era objeto por parte de su antiguo amigo Rufino. Éste le acusaba de haber traducido «mal» una carta escrita por el obispo Epifanio al 68 Faventia 22/2, 2000 Marta García González Faventia 22/2 067-083 22/11/2000 15:16 Página 68
obispo Juan. Lo que hace importante esta carta no es la autodefensa que contiene, sino la presentación de la actividad traductora como algo que va más allá de un simple ejercicio de transferencia de palabras, valiéndose para ello de criterios de autoridad. En efecto, Jerónimo defiende la idea de que la traducción debe recoger el contenido del texto original sin dejarse llevar por la estructura superficial de las palabras, dejando la traducción literal para los textos sagrados, por ser en éstos misterio el propio orden de las palabras «absque scripturis sanctis, ubi et uerborum ordo mysterium est […]». El autor fundamenta su teoría por medio de ejemplos y citas de diversos autores latinos (Cicerón, Horacio, Terencio, Hilario, Plauto, Cecilio…). Curiosamente, la mayor parte de los ejemplos que propone pertenecen a diferentes versiones de las Sagradas Escrituras, con el argumento de que, si incluso en estos textos, en los que las palabras forman parte del contenido, se aprecian diferencias destacables en sus distintas traducciones, cuánto más puede ser esto aceptable en la traducción de otro tipo de obras «Nec hoc mirum inceteris saeculi videlicet aut ecclesiae viris, cum septuaginta interpres, et evangelistae atque apostoli idem in sacris voluminibus fecerint». Las palabras de Jerónimo han sido debatidas a través de los siglos por numerosos estudiosos de la traducción y son, en efecto, susceptibles de contar con defensores y detractores. Muchos le critican haber elegido ejemplos de los textos bíblicos, cuando él mismo afirma seguir un comportamiento diferente al enfrentarse a la traducción de textos de este tipo. Sin embargo, no es el objeto del presente trabajo determinar hasta qué grado está Jerónimo en lo cierto cuando afirma que la traducción debe centrarse en el sentido, sino observar cómo se ha traducido su carta, su «tratado» a diferentes lenguas y en diferentes momentos. Analizaremos concretamente tres traducciones, una española, una portuguesa y otra italiana, con el objeto de determinar su aproximación al texto original. Para ello presentamos un comentario sobre cada una de las versiones y una comparación del conjunto. A continuación se presentan ejemplos concretos para observar el modo en que cada traductor los ha resuelto, con objeto de poner de manifiesto las características de cada una de las versiones presentadas en la comparación previa. Breve descripción técnica del original y sus traducciones Original LO: latín Fecha : 395 dC Autor: San Jerónimo Edición: para el presente artículo se manejan las ediciones empleadas por los propios traductores, la de J. LAMBOURT Saint Jérôme, Lettres, de 1949 (empleada para la versión portuguesa) y la empleada para la versión española, que podría ser la de HILBERG (Viena, 1910), aunque el traductor no lo indica expresamente. Tres traducciones de la Epistola ad Pammachium: análisis comparativo Faventia 22/2, 2000 69 Faventia 22/2 067-083 22/11/2000 15:16 Página 69
1ª traducción (T1) LT: español Fecha de publicación: 1962. Aparece posteriormente recogida por Vega (1994) y por López García (1996) en sus respectivas antologías de textos clásicos de teoría de la traducción. Traductor: Daniel Ruiz Bueno Observaciones: perteneciente a la Biblioteca de Autores Cristianos bajo los auspicios y alta dirección de la Pontificia Universidad de Salamanca. La traducción aparece en edición bilingüe, dentro de la obra Cartas de San Jerónimo, pero no presenta notas ni comentarios. Sí incluye una pequeña introducción en la que el traductor explica los motivos y los contenidos de la carta. Además, el traductor se erige en crítico y hace juicios de valor acerca del contenido y valor teórico de las ideas de San Jerónimo, comparándolas con las de otros autores. 2ª traducción (T2) LT: italiano Fecha de publicación: 1997 Traductor: Silvano Cola Observaciones: la traducción aparece sola, sin el original latino, y presenta notas referidas a las obras citadas y comentarios al contenido y a la traducción, en ambos casos a pie de página pero diferenciadas entre sí. Se encuentra recogida en el segundo volumen de la obra Le lettere, que recoge la traducción de todas las cartas de San Jerónimo. 3ª traducción (T3) LT: portugués Fecha de publicación: 1995 Traductor: Aires A. Nascimento. Observaciones: a diferencia de las dos versiones anteriores, la propia carta 57 constituye por sí sola el objeto de la obra que la recoge. La traducción, presentada en edición bilingüe y con notas, viene precedida de un estudio detallado de su historia y su contenido. Se estudia a las personas de San Jerónimo, Pamaquio y Rufino (el acusador de Jerónimo). El traductor y editor reflexiona sobre las relaciones entre «traducción» y «transculturación». Las notas de la traducción incluyen referencias a las obras citadas por el autor y comentarios del traductor sobre los contenidos y sobre su propia versión. 70 Faventia 22/2, 2000 Marta García González Faventia 22/2 067-083 22/11/2000 15:16 Página 70
Comentario Incluso en ausencia del texto de partida, la primera conclusión a la que se llega tras comparar los tres textos es que la versión española es la que presenta una mayor proximidad a la estructura superficial del original. El traductor emplea expresiones que parecen calcadas del latín y, en ocasiones, el lector se encuentra ante un texto cuya lectura resulta oscura, incluso incómoda. Se podría suponer que se trata de una traducción con objetivo puramente filológico, que pretende facilitar la lectura del propio original. Sin embargo, ésta no parece ser la intención del traductor, si tenemos en cuenta sus comentarios introductorios, y el hecho de que la organización no permite seguir el texto original a partir de la traducción (las líneas no están numeradas y las versiones no aparecen en páginas enfrentadas sino una debajo de la otra). Una vez comparado con el TO, se aprecian en el texto ciertos errores de interpretación, junto con otros que responden a la falta de corrección gramatical dentro de la propia lengua española. En contraste con la versión española, la italiana es la que más se aleja de la carta latina. Este alejamiento no se produce en lo que respecta al contenido, sino a la estructura literal, a las palabras, ya que incluye un mayor número de paráfrasis y ampliaciones. Destaca la eliminación sistemática de todas las palabras y expresiones en lengua griega contenidas en el texto original, algo que en ocasiones desemboca en traducciones curiosas. Con respecto al objeto de la traducción italiana, podríamos descartar de entrada el objetivo filológico, puesto que el texto no aparece en edición bilingüe. Tampoco se trata de destacar especialmente el contenido de la carta con respecto a la traducción, puesto que se incluye en una obra de varios volúmenes que recoge las cartas completas de San Jerónimo. La presencia de notas explicativas nos indica el interés del traductor por aclararnos detalles históricos sobre el autor y su época, mientras que sólo tres de las casi 30 notas hacen referencia directa al texto latino y el modo en que se ha traducido1. Por último, se podría afirmar que es la traducción portuguesa la que presenta un mayor equilibrio entre forma y contenido, aunque también en ella se pueden encontrar ejemplos de paráfrasis. Su separación del resto de las cartas, unida a la introducción, en la que se analizan cuestiones traductológicas, indica que podría tratarse de una versión destinada a presentar las teorías de San Jerónimo sobre la traducción. Sin embargo, la obra aparece en una colección de textos medievales comentados, lo que nos dirige más bien a un objetivo histórico o filológico. Aun así, el valor del estudio introductorio para la teoría de la traducción es innegable. Tres traducciones de la Epistola ad Pammachium: análisis comparativo Faventia 22/2, 2000 71 1. El propio autor de la traducción explica sus intenciones en el prólogo de la obra: «La presente traduzione vuole riempire questa lacuna, offrendo la possibilità di una lettura accesibile a tutti, in uno stile e terminologia moderni, restando però fedele al testo originale, in modo de evitare infiltrazioni di interpretazione soggetive o estrosse. Le stesse note mirano soprattutto a rendere l’interpretazione del testo agevole anche a chi non è particolarmente competente nella storia politica, letteraria, filosofica e teologica dell’antichità cristiana. Si è tuttavia curata la massima esattezza nelle notazioni storiche, in modo da offrire la garanzía di serietà anche a chi può avere interesse di studio» (Cola, 1997). Faventia 22/2 067-083 22/11/2000 15:16 Página 71
Ejemplos Veremos a continuación algunos ejemplos concretos extraídos de las tres primeras partes de la epístola. En primer lugar se presenta el texto original, a continuación la traducción al español, señalada como T1, seguida de la traducción italiana (T2) y por último la versión portuguesa (T3). Ad Pammachium. De optimo genere interpretandi T1. A Pammaquio, sobre la mejor manera de traducir T2. A Pammachio. Il metodo ideale per tradurre T3. Carta a Pamáquio, sobre os problemas da tradução Vemos que tanto el autor de T1 como el de T2 han optado por una traducción directa del título de la carta, mientras que en T3 se presenta un título diferente, tomado más del contenido de la propia carta que del original en sí. Tanto en T1 como en T3, el traductor ha conservado la construcción latina con preposición, algo frecuente en la traducción de obras de autores latinos, no sólo en las lenguas analizadas aquí, sino también en otras, como el inglés. El título elegido por Jerónimo es una clara alusión a la obra previa de Cicerón De optimo genere oratorum, en la que su autor recoge la idea de la traducción por el sentido que defiende San Jerónimo. El traductor portugués es consciente de este paralelismo, puesto que así lo indica en su primera nota. No sabemos a qué responde su reformulación del título que, sin ser errónea, desharía el paralelismo entre la epístola y la obra de Cicerón, de no existir una traducción paralela al portugués de dicha obra. I. 1. Paulus apostulus praesente Agrippa rege de criminibus responsurus quae/quod posset intellegere qui auditurus erat, securus de causae uictoria statim in principio gratulatur dicens: T1. El apóstol Pablo, en ocasión que hubo de responder en presencia del rey Agripa de delito que podía entender el que tenía que oirle, seguro de la victoria de su causa, se congratula al comienzo mismo de su oración, diciendo: T2. Alla presenza del re Agrippa l’apostolo Paolo stava per iniziare la sua autodifesa intorno a vari capi d’accusa, in modo da farsi ben capire da lui che desiderava ascoltarlo. Con la certezza di riportar vittoria in quel processo, se en congratula con se stesso flà subito all’inizio, e fa questo prologo: T3. Estando o Apóstolo Paulo, em presença do rei Agripa, para responder às incriminações, em termos que tal ouvinte pudesse comprender, segura da vitória da causa, logo de início se congratula dizendo: La versión italiana es mucho más libre que las otras, llegando a dividirse en dos oraciones lo que en latín constituye una sola. La longitud es mayor en las tres versiones, lo que no es de extrañar por el carácter más sintético de la lengua latina. Sin embargo, en el caso del italiano, el número de palabras duplica el del TO. 72 Faventia 22/2, 2000 Marta García González Faventia 22/2 067-083 22/11/2000 15:16 Página 72
Citando a Cicerón, Jerónimo dice: In quibus non verbo pro verbo necesse habui reddere, sed genus omne uerborum uimque seruaui, lo que en la propia versión italiana se traduce como «pensavo, insomma, che no era il caso di presentare al lettore un egual numero di parole, ma offrirgliene piuttosto il valore». Está claro que los tres traductores han sabido aplicar las enseñanzas de Jerónimo en este aspecto. Con respecto al fragmento señalado con negrita, vemos que mientras en T2 y T3 se interpreta la oración como final, en T1 se ha interpretado como una oración de relativo y se ha obviado la forma del verbo poder, de tal modo que la oración no se comprende. El empleo de una edición distinta no puede ser la causa de dicho cambio, puesto que la única diferencia es la presencia de quae en la edición empleada en español y quod en la empleada en portugués. Quae no puede ser un pronombre relativo que concierte con criminibus (crimen, -iminis, n). Sólo una traducción palabra por palabra, en la que no se tiene en cuenta la concordancia de unas palabras con otras, podría conducir a un error de este tipo. I.2. Vnde et ego beatum meu in hoc dumtaxat negotio iudico quod apud eruditas aures imperitae linguae responsurus sum quae obicit mihi uel ignorantiam uel mendacium, si aut nesciui alienas litteras uere interpretari aut nolui: […] T1: Así también yo me tengo por afortunado en este asunto, siquiera porque voy a responder ante doctos oídos a una lengua estúpida que me arguye o de ignorancia o de mentira, según que no haya sabido o no haya querido traducir exactamente una carta ajena. T2: Capisci allora perché anch’io mi ritengo fortunato, almeno in questa circonstaza: è di fronte ad una persona intelligente che sto per difendermi contro le parole d’un incompetente che mi rinfaccia d’essere un ignorante o un bugiardo, secondo il caso, se cioè non ho puto tradurre esattamente la lettera d’un altro (3) oppure se non ho voluto. (3) Il testo latino potrebbe anche tradursi «… una lettera di lingua straniera». T3: Por razão semelhante, também, eu me dou por afortunado nesta situação concreta pelo facto mesmo de ter de responder perante ouvidos eruditos às palabras de um inculto que me acuso seja de ignorância seja de mentiram se ê que não soube de traduzir correctamente uma carta em língua estranha (6) ou não o quis. (6) Literalmente «carta alheia»; sendo óbvio o sentido dado pelo contexto, não hesitamos em lhe dar a correspondência que a expressão de Jerónimo admite por metonímia. Vemos cómo el autor de la versión española opta por dos traducciones literales, en las que se renuncia a cualquier tipo de interpretación, mientras que los otros dos autores aventuran una, la misma en ambos textos para el primero de los ejemplos y dos diferentes para el segundo ejemplo. La palabra imperitae es frecuente en la obra de Jerónimo. Sólo en esta carta aparece al menos en cuatro ocasiones, lo que en parte podría deberse al estado de ánimo del autor. Mientras los traductores italiano y portugués la traducen siempre dentro de un registro alto (incompetenti, ignorante, imperícia) en la versión española nos encontramos con traducciones Tres traducciones de la Epistola ad Pammachium: análisis comparativo Faventia 22/2, 2000 73 Faventia 22/2 067-083 22/11/2000 15:16 Página 73
más coloquiales, como tontainas, estúpida, cuando se emplea como adjetivo, en contraste con una traducción más elevada cuando aparece como sustantivo (imperitia – ignorancia). Con respecto al segundo ejemplo, ambos autores han optado por incluir una nota explicativa. El traductor portugués justifica en ella su traducción libre y presenta el contenido literal del texto latino. El traductor italiano, que ha conservado una expresión más literal, explica en la nota la posibilidad de entenderla de otro modo. En efecto, ambas interpretaciones parecen posibles, pues lo cierto es que se trataba de una carta escrita por una tercera persona y dirigida a otra tercera persona, que no tenía relación directa con Jerónimo ni con Eusebio de Cremona. También es cierto que se trataba de una carta escrita en griego, lo que constituía una lengua ajena para Eusebio de Cremona, de ahí que requiriese la ayuda de Jerónimo para poder comprenderla. Bartelink (1980) defiende la primera de las opciones en su comentario de la epístola «Zweifellos bedeutet es: “Der Brief eines anderen”». Labourt (1962), autor de una de las ediciones más conocidas de las epístolas de Jerónimo, por el contrario, traduce por une texte de langue étrangère, aunque contempla también la otra posibilidad «Mieux peut-être “la lettre d’un autre”». I.2. […] hanc epistulam misi quae te, et per te alios qui nos amare dignantur, rei ordinem doceat. T1. […] de ahí mandarte esta carta que te informe a ti, y por ti a los que tienen a bien amarme, de cómo ha pasado el negocio. T2. […] ti ho mandato la presente lettera per metterti al corrente di tutto l’affare come s’è svolto, e non solo te, ma – attraverso te – anche le altre persone che mi degnano del loro affetto. T3. […] envio-te esta carta para que ela te ponha a par da situação real e, por teu intermédio, também o saibam outros que se dignam contar-nos entre os seus amigos. Este ejemplo pretende demostrar cómo, dentro de la corrección, cada traductor encuentra una solución diferente, que está en consonancia con la tónica general del texto en su conjunto. Así, el italiano presenta una mayor tendencia a la paráfrasis, mientras el español se centra más en la forma del texto latino. En cuanto a la expresión señalada, en este caso, tanto el traductor italiano como el español han optado por interpretar el nos por un plural mayestático, traduciéndolo en consecuencia como un singular, mientras que el traductor portugués se decide por conservar el plural, tal y como hace Labourt en su versión francesa (Labourt, 1962). II.1. Harum exemplaria certatim Palestinae rapiebantur. T1. Los traslados de ella se los arrebataban a porfía de las manos las gentes de Palestina. T2. Le copie di questa lettera in Palestina andavano a ruba […]. T3. Os exemplares desta carta eran disputados à porfia na Palestina. 74 Faventia 22/2, 2000 Marta García González Faventia 22/2 067-083 22/11/2000 15:16 Página 74
En T1 se podría interpretar que los ejemplares a los que hace referencia Jerónimo constituyen por sí mismos traducciones y no simples copias tal y como se refleja en T2 y T3. En realidad, la primera acepción de la palabra traslados en castellano es la de copia de un escrito. El problema surge de su empleo en un contexto en el que se trata sobre traducción y en el que la ambigüedad de la palabra puede crear confusiones, sobre todo si tenemos en cuenta que el propio traductor emplea la palabra traslación como sinónimo de traducción y no de copia. Encontramos, por otra parte, una expresión en la que el traductor español se ha alejado más del original que los otros dos, puesto que transforma el locativo Palestinae y lo convierte en el sujeto de la oración, traduciéndolo por las gentes de Palestina. Sintácticamente, no es posible que exemplaria sea el complemento de rapiebantur, sino su sujeto; sin embargo, la paráfrasis sí es correcta en su conjunto, y de este modo se evita la construcción pasiva, de uso poco frecuente en español. Así, vemos cómo la lectura del texto resulta más fácil y fluida cuando el traductor recurre a la paráfrasis que cuando se ciñe a la forma del TO. II.2. Erat in monasteriolo nostro […]. T1. Estaba por entonces en nuestro pobre monasterio […]. T2. Nel mio monastero viveva. T3. Havia no nosso mosteirozinho (13). (13) O diminutivo é relativamente frequente em Jerónimo; mais que pequenez física traduz afeição. Nos encontramos en este caso ante tres interpretaciones diferentes de una expresión. Mientras el autor de la versión española interpreta el diminutivo como un indicador de tamaño y por extensión de pobreza, el portugués explica que se trata de un matiz afectuoso, y opta por conservarlo. El italiano no lo conserva ni lo explica, sino que directamente lo adapta al italiano y lo retira. La interpretación de Labourt y Bartelink se inclina, en esta ocasión, por el lado de la traducción española, ya que el primero traduce por modeste monastère, mientras el segundo explica el empleo del diminutivo como una muestra de modestia «Wenn er über Sachen spricht, die ihn selbst betreffen, wie hier, und besonders wenn er über eigene Schriften spricht, handelt es sich öfters un eine (quasi-) Bescheidenheit». II.2. […] accito notario raptim celeriterque dictaui […]. T1. Llamamos a un notario o estenógrafo y dicté aprisa y corriendo la versión […]. T2. Presi uno scrivano e gli dettai la traduzione, così, a volo, piuttosto in fretta. T3. Chamei o amanuense e, num ápice e sem par, fui lendo em voz alta […]. El autor de T1 opta por conservar la palabra notario y completarla con una explicación. Puede parecer que la acepción actual de notario no coincide con la Tres traducciones de la Epistola ad Pammachium: análisis comparativo Faventia 22/2, 2000 75 Faventia 22/2 067-083 22/11/2000 15:16 Página 75
T3. Se alguém não reconhece que a graciosidade de uma língua se altera na tradução, que traduza palavra a palavra Homero para latim; vou mais longe; traduza na sua própia língua, mas em prosa, esse autor: verá que a construção fica sem graça e que o mais elocuente dos poetas quase perde a capacidade de se exprimir. VI. 1-2. ex alia in aliam linguam ad uerbum expressa translatio sensus operit, et ueluti laeto gramine sata strangulat. Dum enim casibus et figuris seruit oratio, quod breui poterat indicare sermone longo ambitu circumacta uix explicat. Hoc igitur ego uitans, ita beatum Antonium te petente transposui ut nihil desit ex sensu, cum aliquid desit ex uerbis. Alli syllabas aucupentur et litteras, tu quaere sententias. T1. Una traslación literal de una lengua a otra encubre el sentido, a la manera que una grama abundante ahoga lo sembrado. Y es así que un estilo que se ciñe servilmente a los casos y figuras, apenas logra explicar con largo rodeo lo que pudiera haberse dicho con breves palabras. Este escollo he tratado ya de sortear y he vertido, a petición tuya, la vida del bienaventurado Antonio de forma que, si algo falta en palabras, nada se eche menos en el sentido. Vayan otros a caza de sílabas; tú busca las sentencias. T2. La traduzione letterale di una lingua in un’altra ne strozza il pensiero; è come se erbe troppo rigogliose soffocassero un seminato. Per restare aderenti ai casi e alle figure, lo stile riesce appena appena a esprimere con lunghe perifrasi un’idea che poteva essere contenuta in poche parole. Ho dunque cercato di evitare questo inconveniente quando mi son messo a tradurre, dietro tua richiesta, la vita di sant’Antonio: il senso non ci ha perso niente, anche se qualche parola non la trovi. Lascia che siano altri a fissarsi sulle sillabe e sulle lettere dell’alfabeto; tu ricercane il pensiero. T3. Traduzir de uma língua para outra, palavra a palavra, encobre o sentido e como que sufoca a sementeira com erva viçosa. Na realidade, quando a frase fica presa das regências e da ordem das palavras, o que podía exprimir em poucas palavras dificilmente ela o expõe dando voltas em longas perífrases. Foi isso que eu, no intuito de evitar tal defeito, ao traduzir a teu pedido a Vida de Santo Antão, fiz com que nada faltasse do sentido, ainda que faltasse alguma das palavras. Que outros andem à caça de sílabas, tu procura as ideias. VI. 3. Dies me deficiet si omnium qui ad sensum interpretati sum testimonia repliclauero. Sufficit in praesenti nominasse Hilarium confessorem qui homilias in Iob et in psalmos tractatus plurimos in Latinum uertit e Graeco, nec adsedit litterae dormitanti, et putida rusticorum interpretatione se torsit, sed quasi captiuos sensus in suam linguam uictoris iure transposuit. T1. Se me acabaría el día si quisiera alegar los testimonios de todos los que han traducido según el sentido. Baste por ahora citar al confesor Hilario, que tradujo del griego al latín las homilías sobre Job y muchísimos tratados sobre los salmos. Hilario no se ciñó a la letra somnolienta ni se retorció con la maloliente interpretación de los rústicos, sino que, a ley de vencedor, traspuso, por decirlo así, cautivo el sentido a su propia lengua. T2. Non mi basterebbe un’interagiornata se volessi citare i passi di tutti gli scrittori che nel tradurre hanno badato al senso. M’accontento, per ora, di fare il nome di Ilario il Confessore: ha tradotto in latino, dal greco, le omelie su Giobbe e parecchi trattati sui Salmi, ma non si 82 Faventia 22/2, 2000 Marta García González Faventia 22/2 067-083 22/11/2000 15:16 Página 82
è legato supinamente alla lettera e neppure s’è irretito in una pedante traduzione da beota; s’è come impossessato del pensiero e, in virtù del diritto di conquista, gli ha dato una veste latina. T3. Um dia seria pouco para reproduzir os testemunhos de todos os autores que traduziram pelo sentido. De momento, basta refirir Hilário, o Confessor, que verteu as homilias sobre Job e vários tratados sobre os Salmos para latim a partir do grego; em vez de se agarrar à letra que entorpece e de se contorcer em tradução de mau fosto de analfabetos, como que cativou o conteúdo e o transportou para a sua própria língua, por direito de vencedor. XI. 2. Aquila autem, proselytus et contentiosus interpres, qui non solum uerba sed etymologias uerborum transferre conatus est, iure proicitur a nobis. T1. En cambio, rechazamos con razón a Aquila, prosélito y traductor meticuloso, que no sólo se esforzó en traducir las palabras sino las etimologías mismas de las palabras. T2. E Aquila? Questo proselita, traduttore cavilloso, che si è sforzato non solo di tradurci le parole, ma di darcene anche l’etimologia, abbiamo ragione a non considerarlo. T3. Áquila, porém, que era prosélito e tradutor minucioso, e que procurou atender não apenas às palavras, mas à etimologia das mesmas, não é sem razão que o rejeitamos. Bibliografía BARTELINK, G.J.M. (1980). Hieronymus. Liber de Optimo Genere Interpretandi (Epistula 57). Ein Kommentar. Leiden: E.J. Brill. COLA, S. (1997). San Girolamo. Le lettere. Vol Secondo. Città Nouva Editrice. LABOURT, J. (1949). Saint Jérôme. Lettres. Texte établi et traduit. París: Collection des Universités de France. LÓPEZ GARCÍA, D. (1996). Antología de textos sobre traducción. Toledo: Escuela de Traductores. NASCIMENTO, A. (1995). Traduçãó. Sao Jeronimo. Carta a Pamaquio sobre os problemas da Tradução, Ep 57. Lisboa: Cosmos. RUÍZ BUENO, D. (1962). Cartas de San Jerónimo. Edición bilingüe. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. VEGA, M.A. (1994). Textos clásicos de teoría de la traducción. Madrid: Cátedra. WOODSWORTH, J.; DELISLE, J. (1995). Translators through History. Amsterdam: John Benjamins. Tres traducciones de la Epistola ad Pammachium: análisis comparativo Faventia 22/2, 2000 83 Faventia 22/2 067-083 22/11/2000 15:16 Página 83