scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Rendimientos morfológicos del sufijo ie. Un ejemplo evidente de cohesión interna del sistema morfológico latino

Puigvert Planagumà, Gemma

Abstract

This paper analyses the output of the ie. suffix *-yH 2 in the formation of Latin adjectives, feminines and genitives. The treatment of vocative of the -yo-stems deserves another approach; here it could be also supposed this same formative suffix.

Full text

Abstract This paper analyses the output of the ie. suffix *-yH2in the formation of Latin adjectives, feminines and genitives. The treatment of vocative of the -yo-stems deserves another approach; here it could be also supposed this same formative suffix. A mossèn Balasch, amb l’agraïment més sincer i afectuós En su estudio del genitivo en -īy los orígenes de la declinación temática, Juan Gil2 llegaba a la conclusión de que el sufijo -ī, en su origen de valor indiferenciado, acabó por expresar la noción de pertenencia, dando origen a adjetivos que, a su vez, pasaron a genitivos o femeninos3, con lo cual aparecen relacionadas las tres categorías en las que parece haber actuado este mismo sufijo, y a las que vamos a dedicar nuestra atención en este artículo. 1. He de expresar mi agradecimiento a los doctores Virgilio Bejarano y José Fortes por sus indicaciones y sugerencias y por haber dedicado parte de su tiempo a la lectura de este trabajo. Sin embargo, las ideas que aquí se van a expresar son de mi exclusiva responsabilidad, por lo que omnes errores tantum ad me pertinent. 2. J. GIL, «El genitivo en -ī y los orígenes de la declinación temática», Emerita XXXV (1968), p. 25-43, espec. 30. 3. Según Robert S. P. BEEKES, The Origins of the Indo-european Nominal Inflection. Innsbruck, 1985, p. 192, el morfema -ī es probablemente un sufijo adjetival (y parte del nominativo singular). Según T. BURROW, The Sanskrit Language. Londres, 1973 (3a ed. rev.), p. 191-192 y 205, este sufijo sirve para formar femeninos de adjetivos: tipo devÇ, vÛkÇ, Scr. rathÇ «el señor del carro» es una supervivencia de un tipo en que el adjetival -ī era indiferente al género antes de especializarse como femenino y como formador en latín y celta del genitivo. Faventia 20/2, 1998 79-92 Rendimientos morfológicos del sufijo ie. *-yH2 Un ejemplo evidente de cohesión interna del sistema morfológico latino1 Gemma Puigvert i Planagumà Universitat Autònoma de Barcelona Departament de Ciències de l’Antiguitat i de l’Edat Mitjana 08193 Bellaterra (Barcelona). Spain Data de recepció: 19/12/1997 Faventia 20/2 079-092 29/5/98 10:48 Página 79 1. Análisis y productividad del sufijo ie. *-yH24 1.1. Caracterizador morfológico de adjetivos El sufijo ie. *-yH2, con resultado -ī, aparecería en la formación de adjetivos en -īcus (pud-īcus, apr-īcus, post-īcus). Pero la lengua conoce otra serie de adjetivos en -ĭcus (publ-ĭcus, bell-ĭcus). Estas formas en -ĭcus se podrían explicar, según A. Martinet5, como procedentes de una tematización, desde el indoeuropeo reciente, de una forma atemática *-ĭk-s<*-yH2-s6. Por lo que respecta a las formas en -īcus, también procedentes de una tematización secundaria, parten de *-īk-s, obtenido por analogía a otros casos de la flexión, donde *-yH2,- ante oclusiva producía -ī- (tipo *genetr-ī-bus<*-yH2-bho-). El deseo de regularizar el paradigma de una flexión como la de genetrīx explicaría la intervención de otra innovación, consistente en construir toda la flexión sobre el tema en -īk obtenido del nominativo; de donde provienen las formas genetrīc-is, gene-trīc-ibus, etc. M. Fruyt7, a diferencia de F. Bader8, prefiere disociar las īde los adjetivos en -īlis (tipo civīlis, servīlis) e -īnus (tipo vicīnus, divīnus) de *-yH2, de las formaciones de sustantivos femeninos, tipo scr. devÇ (gr. -ια) y lat. regīna, en las que se supone un morfema de pertenencia *-yH2-, comparable a la desinencia de genitivo singular temático. Las īen los adjetivos aparecen, según la autora, detrás de bases morfológicamente distintas: en particular, se admite que, sobre una base en ī, la īlarga resulta del alargamiento presufijal (cīvī-s - cīvī-lis). 1.2. Caracterizador morfológico del genitivo en celta e itálico y otras lenguas El sufijo ie. *-yH2, con resultado -ī, sería también el responsable de la formación de la desinencia genitival singular de los nombres temáticos. Si se hace repaso a las distintas lenguas indoeuropeas, se puede observar como para este caso el sánscrito -asya (vÛk-asya), el védico -asya (yajñ-ásya), el avéstico -ahyā (yasn-ahe < *-ahya), el griego micénico -o-jo (-o-jo), el griego homérico -οο (©εο), el tocario A *-ansa (rām-es <*-ansa<*-oso u osyo), el tocario B *-ansa (k·emawarm-entse <*-ansa), el armenio -oy (erg-oy), el albanés timmet <*tosyo, el 80 Faventia 20/2, 1998 Gemma Puigvert i Planagumà 4. Para diferentes aspectos sobre la teoría de las laringales, nos remitimos a los estudios de F.O. LINDEMAN,Introduction to the Laryngeal Theory. Oslo, 1987; A. BAMMESBERGER, Die Laryngaltheorie und die Rekonstruktion des indogermanischen Laut-und Formenlehre. Heidelberg, 1988; F. R. ADRADOS-A. BERNABÉ-J. MENDOZA, Manual de lingüística indoeuropea. I. Prólogo. Introducción. Fonética. Madrid, 1995. 5. A. MARTINET, «Le couple senex-senatus et le “suffixe” K», BSL 51 (1955), p. 42-56. 6. Las formas en -ko, en latín como en las demás lenguas, expresan la pertenencia, e-iko se encuentra también (cf. Dies dominī/dies dominĭca; colonī/colonĭcus) como equivalente de la desinencia -ī<*-yH2del genitivo de los temas en -o/-e. 7. M. FRUYT,Problèmes méthodologiques de dérivation à propos des suffixes latins en -cus. París, 1986, p. 150. 8. F. BADER, «Problématique du génitif thématique, II. Substituts non sigmatiques (type lat.-ī)», BSL 87 (1992), p. 71-119, esp., p. 108 y s. Faventia 20/2 079-092 29/5/98 10:48 Página 80 véneto -oiso (Kaial-oiso), el lepóntico -oiso (Pli-oiso, χosi-oiso), el falisco -osio (kaisi-osio) y el latín arcaico -osio (popli-osio) presentan un final que remonta a *-osyo. El gótico wulfis, el antiguo nórdico stainas, presentan un final que remonta a *-e/oso. El antiguo irlandés fīr <* wir-ī, el irlandés ogámico maq-ī, el galo transalpino Segomar-ī, el galo cisalpino Atenakt-ī, el lepóntico askonet-ī, el véneto Friv-ī, el falisco Neron-ī, el latín Aisclap-ī, el mesapio dazima-ihi, el tocario A pacr-ī, el tocario B patr-ī, el albanés mal-ī, además de algunos vestigios observados en córnico, galés y bretón, presentan un final que remonta a -ī9. El osco-umbro presenta -eis (osco, sakarakl-eís; umbro, katles); el báltico y eslavo *-o(d) (eslavo raba; lituano vyro)10. De la diversidad de datos ofrecidos por las lenguas históricas se puede constatar que las desinencias que presentan para el genitivo singular de los nombres temáticos han sido tomadas de otras clases: 1) *-syo y *-so son desinencias pronominales; 2) *-e/ois es un final propio de los temas en -y; 3) *-od es el final del ablativo de los temas en -o/e-, lo cual indujo a ciertos autores11 a considerar la probabilidad de una ausencia de desinencia nominal indoeuropea en la flexión de los nombres temáticos. En cuanto al latín, presenta una -īfinal, escrita -ei en algunas inscripciones. De hecho, sólo se trata aquí de una grafía, aplicada a la representación de -i antigua, en una época en que ei, que ya había pasado a pronunciarse ī, todavía se representaba por el dígrafo (y de ahí la extensión de éste para la representación de cualquier ī). Las inscripciones latinas antiguas que representan muy escrupulosamente los diptongos (como el S.C. de Bacch., del 186 aC) presentan siempre -īen este genitivo (Latinī, Vrbanī, sacrī, gens. sgs., frente a virei, nom. pl.). En latín, en céltico, así como en las lenguas examinadas, no siempre tenidas en cuenta en el estudio comparativo, esta vocal -īno está precedida de ninguna vocal temática. Este morfema -ī,oscuro durante mucho tiempo12, ha sido puesto en relación por J. Wackernagel13 con perífrasis sánscritas (mithunÇ-karoti “él acopla”, kÛcchrībhávati “es difícil”) donde, a los verbos károti “hace” y bhávati “se hace”, se añade una especie de adverbio de estima en -ī14. El latín posee igualmente perífrasis con Rendimientos morfológicos del sufijo ie. *-yH2Faventia 20/2, 1998 81 9. Según E. CAMPANILE, «L’italique», en F. BADER (dir.), Langues Indo-européennes. París, 1994, p. 311-312, esta -ī, atestiguada no sólo en latín y celta, sino también en véneto, mesapio y falisco, se presenta no como una isoglosa italo-céltica, sino como una isoglosa específica de Occidente. 10. J. de HOZ, en un artículo titulado «El genitivo céltico de los temas en -o-. El testimonio lepóntico», Studia indogermanica e palaeohispanica in honorem A. Tovar et L. Michelena (ed. F. Villar), Salamanca-Bilbao, 1990, p. 315-329, esp. 324-325, estima que en la familia céltica se deben aceptar necesariamente, ante la evidencia de los datos epigráficos, la existencia de dos formas distintas, el genitivo en -īque ha sobrevivido en celta insular y en galo, y que está sin duda también presente en lepóntico, y el genitivo celtibérico y lepóntico en -o, cuyo origen sería el ablativo -ōd. 11. A. PAQUOT, «Le problème du génitif latin en -ī», Recherches de philologie et de linguistique 1 (1967), p. 99-100, etc. 12. Un examen crítico de las soluciones propuestas se puede encontrar en A.M. DEVINE, The latin thematic genitive singular. Oxford, 1970. 13. J. WACKERNAGEL, «Genetiv und Adjektiv», en Mélanges de linguistique offerts à Ferdinand de Saussure. París, 1908, p. 125 y s. 14. La hipótesis de Wackernagel, según J. Gil, art. cit., 27-28, no es plausible, en primer lugar porque las formas casuales en -īdel scr. aparecen muy tardíamente, y son desconocidas en el Rig-Veda; en Faventia 20/2 079-092 29/5/98 10:48 Página 81 facere o fieri, del tipo parvīfacere, magnī facere, compendī facere, etc. El latín (y sin duda, con él, las demás lenguas que presentan este mismo final) habría heredado una serie de adverbios de estimación en -ī, final extendido después al genitivo, susceptible de expresar la estima o el precio. P. Flobert15 cree que -īes un morfema antiguo, pues en la época en que sustituye -osio (siglos IV-III) no se puede pensar que se trate de un préstamo del latín, con lo cual retoma la hipótesis formulada por Wackernagel. Según E. Campanile16,el paralelo establecido por Wackernagel entre las formaciones latinas en -īcon dependencia verbal y las formaciones llamadas cvi del antiguo indio situaría el morfema en cuestión en la época ide., lo cual, según el autor, es poco convincente. Para Campanile, la hipótesis más probable es que los dos tipos citados supra —el tipo latino y el del antiguo indio— no tienen nada en común desde un punto de vista etimológico, pues las formaciones cvi tienen su origen en el instrumental de los temas en -ī-, siendo éste comparable no al latín -ī(en multī facere), sino al latín -ē que encontramos en las formaciones perifrásticas del tipo rubēfaciōet rubēfiō(con -ēsurgida de *eH, instrumental de los temas en -o-). Así pues, la identidad entre latín multī facere y el antiguo indio súklī karoti/bhavati/syāt sería sólo aparente. Las formas faliscas en -osio (Kaisiosio, [N?]evotenosio), ya conocidas, y los genitivos epigráficos Popliosio Valesiosio de Satricum17 constituyeron una prueba definitiva para afirmar que la desinencia -osio también habría formado parte de la flexión nominal, cuando hasta la fecha sólo se había supuesto su intervención en la flexión pronominal.18 Pero algunos autores, como A. Tovar19, A. Paquot20, J. Gil21, A. MeilletJ. Vendryes22, rechazaban la equivalencia formal del latín quoius con el scr. tásya, con el griego τοο, con el avéstico cˇahyā. Justificaban este rechazo diciendo que esta 82 Faventia 20/2, 1998 Gemma Puigvert i Planagumà segundo término, si se innova el genitivo de los temas en -āen -āī, es porque el genitivo de los temas en o/e era por aquel entonces lupiī. Además, en it.-celt. se tendría que haber empleado el genitivo en -īde modo adverbal, y sólo más tarde de modo adnominal. Sin embargo, el uso adnominal del genitivo en -īdata de tiempos muy antiguos: gal. Doiros Segomarī. Y ¿cómo se iba a convertir en una desinencia genitival una forma adverbal en -īque tan mal casaba con los restantes usos del genitivo?. Esta relación propuesta por Wackernagel con formas adverbales del scr. habría constituido, de haberse corroborado, un duro golpe a la idea de que el genitivo y el adjetivo tienen un mismo origen incluso morfológico. 15. P. FLOBERT, «Inscriptions archaïques et latin prélittéraire», Latomus L (1991), p. 521-543, esp. 533. 16. E. CAMPANILE, art. cit., p. 311-312. 17. Cf. C. M. STIBBE; G. COLONNA; C. de SIMONE; H. S. VERSNEL, Lapis Satricanus. Archaeological, epigraphical, linguistic and historical aspects of the new inscription from Satricum. Roma, 1980. 18. J. WACKERNAGEL, art. cit., p. 148 y s.; F. SOMMER, Hdb2; 220; 443; M. LEUMANN, Lateinische Lautund Formenlehre. München, 19775, p. 141; 290. 19. A. TOVAR, «Los genitivos en -ius y la hipercaracterización en la morfología latina», Humanitas 1 (1947), p. 17-24. 20. A. PAQUOT, art. cit., p. 97-108. 21. J. GIL, art. cit., p. 25-43. 22. A. MEILLET; J. VENDRYES, Traité de grammaire comparée des langues classiques, Paris 19684, p. 437-438. Faventia 20/2 079-092 29/5/98 10:48 Página 82 equivalencia no podía explicar el paso supuesto de -sya -yy-, como tampoco la presencia de la -s final en latín. Añadían que aunque esta equivalencia fuera posible no confirmaría en ningún caso la tesis según la cual -īprocede de -osyo por el intermediario de -oyyo, -eyye. Para ellos era todo el problema del genitivo pronominal en -īus el que entraba en juego: istīus, illīus, ipsīus, utrīus, unīus solīus, totīus. Estas formas de genitivo, —decían— presentan una particularidad curiosa y que debe llamar nuestra atención: la resistencia de la īa abreviarse delante de vocal, caso excepcional, y que se mantiene hasta el tiempo de Quintiliano, que da fe del hecho (I 5, 18, cf. XII 10, 57)23. Consideran inseparables los genitivos del tipo illīus de los que aparecen como cuīus, eīus, huīus. La final de la primera serie (istīus, illīus…) no puede tener fonéticamente nada que ver con una desinencia *-syo o *-so. Contrariamente, se puede aislar un elemento -ī, que aparece en estado puro en los sintagmas istīmodī (Plauto, Truc., 930), donde la palabra acaba un septenario trocaico y debe medirse, por tanto īs|tīmŏ|dī istīformae (Ter Heaut. 382, donde istī forma el tercer pie trocaico y puede medirse como un espondeo), o también en totīen genitivo femenino (Afranio 325: totī familiai). Los ejemplos de estos genitivos en -īson muy numerosos y F. Tovar24, siguiendo a Lindsay, llama la atención sobre el hecho de que se usan también para el femenino, lo que asegura que son formas no analógicas, sino precisamente muy antiguas25. Tovar propone, asimismo, que a la marca de genitivo -īse le debió añadir en estos pronombres una hipercaracterización en -os, desinencia que encontramos en las inscripciones hasta inicios de la época imperial (Diouos = Iouis, CIL, I2, 360; nominus = nominis, 581, línea 7; regus = regis 730). Para los autores antes citados, la hipercaracterización para estos tipos difíciles se convierte en una sólida explicación si la aplicamos a otros casos de la morfología. La dificultad de suponer, como hacen los autores citados, una forma originaria en -ī, hipercaracterizada con -os, radica en el hecho de que formas como istīmodi, atestiguada en Plauto, conviven con formas del tipo eă-pse (Plauto, Curc. 161), eum-pse, eam-pse, con flexión únicamente en el primer término; parece ser, aunque no disponemos de ejemplos, que en is-te inicialmente la flexión sólo debía afecRendimientos morfológicos del sufijo ie. *-yH2Faventia 20/2, 1998 83 23. …Praeterea quae fiunt spatio, sive cum syllaba correpta producitur, ut Italiam fato profugus (Virg., Aen. I, 2) seu longa corripitur, ut unius ob noxam et furias (Vir., Aen. I, 41) extra carmen non deprendas, sed nec in carmina vitia ducenda sunt. 24. A. TOVAR, art. cit., 20. 25. P. MONTEIL, Éléments de phonétique et de morphologie du latin. París, 1986, p. 235, esta forma istī, que del masculino ha podido extenderse analógicamente a la expresión femenina istīformae, puede representar simplemente un genitivo en -īde tipo nominal (dominī). Es tal vez el cruce entre istīe istius lo que explica las escansiones istīus, illīus, documentadas en los poetas antiguos. Faventia 20/2 079-092 29/5/98 10:48 Página 83 tar el primer término, como sucede en el caso de *is-pse u (*ol-se). Pero desde los textos más antiguos las marcas casuales han tendido a instalarse a final de palabra, quedando fijada la forma isinicial. Parece pues que para ejemplos esporádicos del tipo istīmodi es necesario suponer una influencia analógica del genitivo nominal en -ī(tipo dominī). El descubrimiento de la inscripción de Satricum, con la aparición de las formas Popliosio y Valesiosio, confrontadas con las que ya se conocían en el falisco arcaico ekolartos, ekokaisiosio, euotenosio, parecía confirmar la posibilidad de poder aceptar una forma -syoen la formación del genitivo pronominal cuius. Cuius representaría, por tanto, como afirma P. Monteil26, un prototipo *kwo-syo-s, combinando el tema *kwodel antiguo interrogativo y la desinencia *-syo de los genitivos pronominales, del tipo gr. τοο <*to-syo, sáns. tá-sya. La consonante final -s sería entonces una hipercaracterización de genitivo. El tratamiento sy<yy, postulado por esta explicación, no tiene en latín ningún otro ejemplo (siendo el único conocido el tipo Numasioi>Numerio, que supone la pronunciación -siy-), pero sería (junto a gy, dy, que evolucionan a yy) un tipo esperable. El paso de o a u (quoius>cuius) puede explicarse, por su parte, por un uso átono que convierte a la palabra en una enclítica, encontrándose, por tanto, la sílaba quoien posición interior27. Aun admitiendo un final -osyo, común a la flexión nominal y pronominal, quedaba por dilucidar si de una forma -osyo, cronológicamente anterior, se habría llegado a una forma -ī. Si hacemos un breve repaso a todas las formas en -osio que nos brindan las lenguas itálicas y célticas, podremos constatar que cada vez que se puede esperar un testimonio arcaico (-VI/-V), éste manifiesta -oiso (lepóntico, véneto) u -osio (falisco, latín) o quizá -oio (¿sículo?). Pero en lepóntico, en véneto, en falisco, en latín, vemos como -īsucede la otra final en época medio-republicana, es decir, a partir del siglo IV. Y sólo esta -īpresentan lenguas más tardíamente atestiguadas, como el galo dos siglos antes de nuestra era, el gaélico cuatro siglos después de nuestra era. La hipótesis más simple consistiría en postular que -īprocede de *-osyo. Esta hipótesis ha sido sostenida por V. Pisani28 y por G. Must29, quienes suponen un antiguo *-esyo, y recuperada, después del descubrimiento de Satricum, por M. Pérez González30, quien intenta encontrar nuevos derroteros para la evolución fonética suponiendo como forma originaria -osyo. 84 Faventia 20/2, 1998 Gemma Puigvert i Planagumà 26. P. MONTEIL, op. cit., 229. 27. Resulta sorprendente ver que todavía F. CUPAIUOLO, Problemi di lingua latina. Nápoles,1991, p. 181, y 20 años después de la aparición de Satricum, considera como reciente y sugestiva la hipótesis de F. TOVAR, formulada en el artículo «Los genitivos en -ius y la hipercaracterización en la morfología latina», Humanitas 1 (1947), p. 17-24, según la cual la forma antigua es *quoyos (tema quo + partícula ī+ desinencia de genitivo de la tercera declinación). 28. V. PISANI, Grammatica latina storica e comparativa. Torino, p. 19744, 149-150. Véase también Id., «L’iscrizione paleolatina di Satricum», Glotta LIX (1981), p. 136-140. 29. G. MUST, «The Genitiv Singular of o-stems in Germanic», Language 29 (1953), p. 303-305. 30. M. PÉREZ GONZÁLEZ «Rendimientos morfológicos del sufijo i.e. *-joen latín y griego», Estudios Humanísticos 5 (1983), p. 87-94. Faventia 20/2 079-092 29/5/98 10:48 Página 84 A partir del momento en que se supo que en falisco un genitivo en -osio precedió un genitivo en -ī Pisani planteó la siguiente evolución: -osyo>-oyyo>-oi> -ei>-ī, que enseña como válida también para el latín, si bien no se conoce ningún estadio previo a -ī. M. Pérez González apunta que el proceso fonético, para el genitivo temático, sería: *-jo31>*-j ə >-ī32, lo cual supone admitir la existencia de un acento fijo de intensidad en sílaba inicial, tesis de la escuela alemana, que presenta la notoria ventaja de que explica muchos casos de apofonías y síncopas en sílabas mediales33. Tal proceso fonético se vería, pues, fácilmente constatado por el referente a la apofonía, según el cual una sílaba latina postacentuada se convierte en * ə , es decir, en una vocal sin timbre34. Ejemplo: familia/famulus con -u-<* ə , cornu/cornifer con -i-<* ə , etc. Se trata de un fenómeno observable en muchas lenguas, también en las modernas: cf. fr. porte [pórt ə ], ingl. about [ ə ’baut], etc. Este proceso fonético implicaría la previa existencia del genitivo singular temático en sí mismo, o, en último término, que éste cambió bruscamente en su composición morfemática. A este respecto, parece perfectamente comprobado que los temas en -o/ey en -ason relativamente modernos, más que las otras flexiones, pues aquéllos presentan bastantes innovaciones. Luego no es inverosímil que el genitivo singular temático latino, en el momento de la aparición (lenta, por lo demás) de la correspondiente flexión, recibiese directamente el sufijo *-jo-, de donde *domin-jo>*domin-i ə >domin-ī35. A nuestro entender, queda todavía sin resolver la cantidad larga de la -ī. Los genitivos epigráficos de Satricum habrían podido reforzar, a simple vista, la hipótesis de Pisani, pero, tal como afirma M. Lejeune36,diversas objeciones siguen vigentes: 1) La teoría evolutiva (diacrónica) sólo puede ser válida si tiene en cuenta la sincronía, es decir, no sólo la -īdel latín y del falisco, sino también la -īdel véneto, del lepóntico, del galo y del irlandés. ¿Cómo se puede admitir que en época histórica una misma cadena compleja, y aleatoria, de hechos fonéticos se haya desarrollado en lenguas sin contactos estrechos entre ellas en esta época? 2) Una segunda dificultad reside en la cadena fonética; es decir, en la cadena fonética supuesta se produce, en un determinado momento, un salto: es el paso de Rendimientos morfológicos del sufijo ie. *-yH2Faventia 20/2, 1998 85 31. Según Pérez González, genitivo, adjetivo, femenino y comparativo son términos marcados que morfológicamente presentan en su formación el mismo elemento sufijal: *-yo-. 32. F. RIBEZZO, en su artículo «Sull’origine del genitivo singolare in -ī», RIGI 17 (1933), p. 79 y s., pone en relación la -īdel genitivo temático con el sufijo *-yo-, y defiende que esta -īprocede de un antiguo -yo adjetival y añade que la -o se perdió, de la misma manera que en tibī-cen<*tibio-can. 33. Sobre este aspecto, se puede consultar X. BALLESTER, «La posición del acento prehistórico latino», Emerita 58 (1990), p. 33-50; J. A. ENRÍQUEZ, «Apuntes sobre el problema de la apofonía vocálica en latín», Actas III CEEC, Madrid, 1968, III, 91; G. BERNARDI PERINI, L’accento latino. Bolonia, 1986, p. 5 y s. 34. M. NIEDERMANN, Phonétique historique du latin4,París, 1968, p. 18-26, etc. 35. Sobre los orígenes de la declinación temática, véase J. GIL, art. cit., p. 32 y s. 36. M. LEJEUNE, «Génitifs en -osio et génitifs en -ī», REL 67 (1989), p. 74-77. Faventia 20/2 079-092 29/5/98 10:48 Página 85 -oyyoa -oi. El apócope debe, en límites y condiciones determinados, ser un fenómeno general de la lengua considerada; se ve en el caso del armenio, pero no en las lenguas que tratamos. 3) La última etapa necesaria -ei>-īentra en contradicción cronológica con los datos bien establecidos y bien datados. En latín, no se puede producir antes de finales del s. III una monoptongación de -ei en -ī;por otra parte, las inscripciones nos muestran ya la -īde genitivo bien asentada en el primer tercio del siglo III; un siglo más tarde, en una época en que los textos ponen en evidencia la monoptongación incipiente, en documentos con ortografía arcaizante, como el S. C. de Bacch., distinguen aún entre -īantigua (la de genitivo) de -ei antiguo, tal como se ha podido ver. Una vez vista la explicación por evolución, queda, según Lejeune, la explicación por sustitución: -osyo e -ī, de ascendencias diferentes, entran en competencia, con generalización final de -ī. Dos formas de esta teoría han sido avanzadas: 1) competencia original de dos paradigmas; 2) competencia original de dos casos. 1) Primera hipótesis: las dos finales pertenecerían, una a la flexión pronominal, otra a la flexión nominal. Se considera entonces -osyo, de la parte de los nombres, como reflejo secundario de un *-esyo pronominal, el cual (hipercaracterizado por adición de -s) explicaría el latín cuius, eius, etc.; de la misma manera que un *-eso pronominal (gr. τÛο, eslavo cˇeso) tiene como reflejo un *-oso nominal (gr. -ου). Correlativamente es -īque debería estar asignado primitivamente a los nombres. Teoría imposible de confrontar con los datos, puesto que en todas las epigrafías reseñadas, exceptuando la latina, hay una ausencia total de genitivos pronominales. Y en latín no aparece antes de la época en que, en los nombres, -īha triunfado definitivamente. 2) Segunda hipótesis: se habría producido un sincretismo entre dos casos originariamente distintos, uno provisto de valores distintos de los posesivos, y presentando en el singular temático una final -ī; el otro, de valor posesivo, caracterizado en el singular temático por *-osyo37. Teoría imposible de confrontar con los textos, puesto que los únicos genitivos (primeramente en -osio/oiso, después en -ī) que nos ofrecen las epigrafías son todos utilizados en uso posesivo (propietario de una cosa; referente de una pertenencia familiar o social). La combinación de dos aproximaciones, tal como propone J.L. García Ramón38, es decir, la interna desde la lengua que se estudia y la externa, basada en un estu86 Faventia 20/2, 1998 Gemma Puigvert i Planagumà 37. Esta misma hipótesis es sostenida por C. de SIMONE, «L’iscrizione latina arcaica di Satricum: problemi metodologici ed ermeneutici», Giornale Italiano di Filologia n. s. XXI [XXXIII] (1981), p. 25-56, esp. 53-55. 38. J. L. GARCÍA RAMÓN, «¿Lingüística griega y latina sin lingüística IE?» en A. AGUD; J.A. FERNÁNDEZ DELGADO; A. RAMOS GUERREIRA (ed.) Las lenguas de corpus y sus problemas lingüísticos. MadridSalamanca, 1996, p. 21-34. Faventia 20/2 079-092 29/5/98 10:48 Página 86 dio comparativo de los resultados de las demás lenguas indoeuropeas, nos permite ver como la comparación de los datos del latín con el tocario A/B39, y también con el albanés, parece admitir la posibilidad de aceptar la hipótesis de una coexistencia de dos terminaciones. En efecto, los datos del tocario nos confirman que la desinencia -īva asociada únicamente al genitivo de los términos de parentesco y al de los nombres propios (A pācri, B pātri, A mācri, B mātri; Mahakasyapī). Si aceptamos, como supone Klingenschmitt, que -īsería una reliquia de una época anterior y no flexiva del indoeuropeo, se podría afirmar que en protoindoeuropeo pudieron coexistir dos terminaciones, -īy -osio. No es concebible que -īy -osio en la lengua originaria hayan podido servir como alomorfos intercambiables, porque de otra forma no se comprendería que -īy -osio se hubieran mantenido en la primera época del latín. -īen un estadio arcaico del latín y lenguas afines se utilizaría sólo para el parentesco y para la expresión de una relación próxima a él. Por tanto, serían arcaicos casos como lat. Quīntīfīlius «hijo de Quinto», O –lī -por «esclavo de *O –lus = Aulus» fal. Marci Acarcelini mate «madre de Marcus Acarcelinius»; gal. Martialis Dannotali «Martialis, hijo de Donnatalos». Según Klingenschmitt, los genitivos de las raíces en -o servían claramente para expresar la posesión y denomina «caso de la pertenencia» al genitivo acabado en -ī, el cual, en el transcurso del desarrollo de cada lengua en particular, ha tenido un ámbito de uso analógico a la totalidad de las funciones hereditarias asignadas al genitivo, lo cual ha hecho que la desinencia en -īhaya entrado en competencia con el genitivo en -osio, llegando a desplazarlo, al menos en la flexión nominal. Siendo conscientes de que la coexistencia de dos formas en una misma lengua va en contra de los principios de economía habitualmente vigentes, se podría apuntar, sin la pretensión de dar una respuesta completa y definitiva a la compleja problemática que plantea el polimorfismo latino en el genitivo singular temático, que, a partir de los datos que nos ha revelado el tocario, es posible desestimar la hipótesis evolutiva, propuesta en su momento por V. Pisani, para quien la forma originaria de genitivo temático era una forma en -osio, y aceptar para un estadio arcaico de la lengua latina, que tal vez podría remontarse a la época de comunidad, la coexistencia de las dos terminaciones. Como afirma F. Villar40, en todas las lenguas se dan en mayor o menor medida casos de alomorfismo. La lengua indoeuropea originaria no tiene por qué ser una excepción. Ello quiere decir que no siempre un caso de alomorfismo puede reducirse a una forma única existente en la lengua común y a una innovación por Rendimientos morfológicos del sufijo ie. *-yH2Faventia 20/2, 1998 87 39. Para los datos del tocario, véase W. KRAUSE-W. THOMAS. Tocharisches Elementarbuch. Heidelberg, 1960. Para los datos del tocario, albanés y otras lenguas, véase G. KLINGENSCHMITT, «Die lateinische Nominalflexion» en O. PANAGL; Th. KRISCH, Latein und Indogermanisch. Akten des Kolloquiums der Indogermanischen Gesellschaft. Salzburg, 23-26. Septiembre de 1986, Innsbruck 1992, p. 89-135. 40. F. VILLAR,Origen de la flexión nominal indoeuropea. Madrid, 1974, p. 21. Faventia 20/2 079-092 29/5/98 10:48 Página 87