La controversia entre homosexualidad y familia : el caso cubano
Abstract
El presente artículo constituye un resumen de la tesis Homosexualidad y familia: acoso y simetrías que el autor presentara para obtener el título de máster en Sociología por la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de La Habana. En la misma nos propusimos caracterizar algunos aspectos de la relación entre homosexualidad y familia en el contexto cubano. Para ello, nos centramos en describir los aspectos relativos a la «vida gay» en Ciudad de La Habana y en determinar el vínculo establecido entre homosexualidad y familia por un grupo de jóvenes homosexuales varones residentes en esta ciudad.
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Resumen El presente artículo constituye un resumen de la tesis Homosexualidad y familia: acoso y simetrías que el autor presentara para obtener el título de máster en Sociología por la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de La Habana. En la misma nos propusimos caracterizar algunos aspectos de la relación entre homosexualidad y familia en el contexto cubano. Para ello, nos centramos en describir los aspectos relativos a la «vida gay» en Ciudad de La Habana y en determinar el vínculo establecido entre homosexualidad y familia por un grupo de jóvenes homosexuales varones residentes en esta ciudad. Palabras clave: sexualidad, homosexualidad, familia, género, Cuba, sociología. Abstract. Controversy homosexuality and family: the cuban case The present article constitutes a summary of the thesis Homosexuality and family: harassment and symmetries that author presented to obtain the title of Masters in Sociology by the Independent University of Barcelona and the University of Havana. We seted out to characterize some aspects of the relation between homosexuality and family in the Cuban context. For it we were centred in describing to the aspects relative to the «life gay» in Havana City and determining the bond established between homosexuality and family by a group of homosexual young man people resident in this city. Key words: sexuality, homosexuality, family, gender, Cuba, sociology. Papers 74, 2004 203-215 La controversia entre homosexualidad y familia: el caso cubano Luis Robledo Díaz Universidad de La Habana [email protected] Sumario Introducción Elementos para el debate El caso cubano Conclusiones Bibliografía
Introducción La arquitectura falocrática dominante sigue empecinada en acostumbrarnos a observar su maqueta como la cumbre de la civilización humana y para ello acosa cualquier acto que pudiera constituir una vejación a este orden. La homosexualidad y los homosexuales se han visto envueltos, a lo largo del tiempo, en esta maraña. Con un origen perdido —ya sea en la historia o en la ciencia—, a esta forma de expresión de la sexualidad y a aquéllos que la experimentan se les ha hundido en un mar de intrigas y maquinaciones, y se les acosa para obligarlos a simular la efectividad de los tratamientos paliativos a su «desorden conductual». Como singular acólito: la hoguera, la cárcel y las terapias médicas. Pero tal efectividad parece, cada vez más, entrar en el campo de la duda. Sobre ello reflexionamos en la tesis Homosexualidad y familia: acoso y simetrías1, donde concebimos un modelo de argumentación sobre la pertinencia del estudio de la homosexualidad como objeto sociológico y tratamos de desestructurar la noción popular y con cierto predominio también en el campo de las ciencias sociales cubanas —y en los propios científicos— de los enlaces unilineales tradicionalmente hechos entre sexo, género y orientación sexual. No nos propusimos «estructurar» un nuevo enlace, sino demostrar la tantas veces dicha pero pocas veces tratada y asumida concepción pluridimensional de la construcción del yo sexual en la especie humana. Era menester, antes que cualquier otra propuesta, traer a debate un tema con una verdad aún oculta en Cuba. Al ser una zona prácticamente inexplorada dentro del universo científico la Isla, la variedad de análisis era —es, todavía— muy amplia, amén de atrasada con respecto al desarrollo de los estudios en otros países. Al avanzar en la encrucijada del debate sobre la homosexualidad actualmente en el mundo, nos dimos cuenta de que uno de los puntos más álgidos era la relación de la homosexualidad con el orden familiar hegemónico. Nos pareció así interesante y un buen objeto de estudio explorar en torno al comportamiento de esta temática en nuestro país. Sobre la controversia entre homosexualidad y familia y la forma en que se han enlazado estas dos categorías, dedicamos la segunda parte de dicha investigación. Ello nos sirvió de base para estructurar tanto el diseño como el posterior análisis de los resultados obtenidos en el trabajo de campo. Éste último se concibió en dos momentos: 1) descripción de la «vida gay» de jóvenes homosexuales varones en Ciudad de La Habana; y 2) la relación entre homosexualidad y familia desde los propios homosexuales varones. Elementos para el debate2 Juan Antonio Blanco (1995) observa dentro de los asertos principales de la visión de la modernidad el de considerar a «la familia basada en el esquema 204 Papers 74, 2004 Luis Robledo Díaz 1. Véase Robledo, 2000. 2. En la presente nota de investigación, reseñaremos los dos últimos capítulos, dado que en éstos se concentran las bases que cumplimentan los objetivos centrales del estudio.
patriarcal, monógamo y heterosexual [como] el modo superior y final de organización antropológica» (1995: 26). La familia ha corrido así una suerte similar a otras categorías como las de sexo y género: el de ser considerada como ahistórica, eterna e inmutable. Pero la realidad viene demostrando dos cosas: a) la inexistencia de un modelo único y universal de familia; y b) la emergencia de valores que vienen a poner en crisis dicho modelo hegemónico. La familia —valga decirlo— no existe, sino como historicidad, como construcción cultural. Quizás en algunos sectores más que en otros esta concepción de amplitud encuentre espacios más favorables de comprensión. Hoy se acepta la noción no sólo de familia matrimonial, sino también consensual, monoparental, ensamblada o reconstituida; la existencia en distintos períodos históricos e incluso coincidir temporalmente de sociedades patriliniales o matriliniales, organizaciones poligámicas (poliándricas y poligínicas), etc. Se habla de familias invisibles por la no existencia aún de una nominación particular adecuada a determinados tipos emergentes en la actualidad. Se discute la pertinencia de utilizar determinados criterios como base para las tipificaciones históricas de los distintos modelos de familia y la convivencia de éstos en la contemporaneidad, no sólo como tipos puros, sino presentes en una misma familia. Pero la heterosexualidad no se cuestiona. Sólo recientemente, tras la lucha de distintos grupos de gays y lesbianas, ha entrado en debate el tema de la constitución de familias cuyos miembros sean homosexuales (por su sexo y por sus relaciones sexoeróticas si pensamos en pareja) y la posibilidad de tenencia y cuidado de una descendencia. Sin embargo, la controversia entre homosexualidad y familia no empieza en este punto. Existen varias teorías que tras la certeza de una causa adquirida, veían en la familia la génesis de tal conducta o condición. Es éste uno de los enlaces; el otro, es la noción de homosexualidad como destructora del orden familiar y peligro de extinción de la especie —y la cultura— por ser hecho contra natura y no procrear. Un tercer enlace es el que convierte a la familia en impedimento para el desarrollo de una identidad coherente con la orientación sexual del adolescente o joven si éste es homosexual. 1. Varias teorías han concebido el origen de la homosexualidad como una malformación de la función educativa de la familia Alfred Adler (1930) reduce el problema de la homosexualidad a la incapacidad de resolver el miedo hacia el otro sexo. En el miedo al fracaso, Adler ve «la estructuración de la perversión como seguridad, que lleva a cabo con la finalidad de fijar de una vez para siempre la distancia que separa al individuo de su compañero (o compañera) sexual» (1930: 3).Todo ello tiene su explicación última en esquemas establecidos durante la infancia. Según esta teoría, en la misma medida que el niño va creciendo, se van desarrollando en él «tendencias anímicas hacia el poderío y el hacerse valer». Para ello se elige un «ideal director» frecuentemente representado por la madre o el padre. Esta figura sirve de referente para medir sus propias capacidades desde el cual articula, además, estraLa controversia homosexualidad-familia: el caso cubano Papers 74, 2004 205
tegias de resolución de conflictos en su vida futura. Sin embargo, existe el riesgo de ocurrencia de «errores» educativos que lleven a un sentimiento de inferioridad en el niño. Ello pudiera estar producido por la presencia exagerada de una dominación paterna o la existencia de un padre débil frente a una madre dominante. En cualquier caso, ello hace infranqueable al niño su distancia frente a los adultos. Éste sería el origen de la incongruencia entre su conducta (anormal) y las normas de la sociedad (1930: 39). La falta de consistencia teórica de estos postulados radica en la sobredeterminación de roles paterno y materno, o de lo femenino y lo masculino, como si fueran dados por lo natural, y en una sobredeterminación de lo simbólicamente masculino dentro del «proyecto de vida».3Wilhelm Stekel (1924) critica este exceso de importancia que le brinda Adler al contraste entre lo femenino y lo masculino. Stekel, seguidor del psicoanálisis de Freud, sostiene el criterio de la inexistencia de una homosexualidad o heterosexualidad en estado puro y, por tanto, la imposibilidad de conducir el estudio hacia la búsqueda de un origen congénito de tal condición. La monosexualidad no existe, o al menos no es normal; lo normal es la disposición bisexual y ésta es congénita. Bajo determinadas circunstancias, y por motivos múltiples, algunos individuos reprimen uno de sus dos componentes (el heterosexual o el homosexual) y aparecen entonces como monosexuales. Dada la multiplicidad de causales y caminos posibles para llegar al origen de la homosexualidad, Stekel ve poco apropiado reducir todo este proceso a las influencias de orden familiar, aunque no niega la importancia que éstas revisten en la explicación de dicha condición. Así, dicho origen puede ser encontrado desde la existencia de «trastornos» similares en algún otro miembro de la familia hasta, por ejemplo, el hecho de que el padre sea mujeriego, en tanto podría producirse un deseo de diferenciación del hijo con relación a su progenitor (1920: 364). También acepta las distintas variantes en el proceso de identificación, sea éste con un ideal masculino (padre, hermano, etc.) o femenino (madre o prostituta). Ello podría, incluso, explicar la relación entre actividad y pasividad asumida por el individuo en un acto amoroso (1920: 374-384). Otra hipótesis es la de la homosexualidad como huida del incesto (1920: 432). No obstante, Stekel considera éste un proceso en extremo complejo y de naturaleza más heterogénea que unilineal. Schofield (1965) consideró a tales efectos del ambiente infantil (madre sobreprotectora y/o ausencia del padre) como contenedores de cierta validez en el análisis del origen de la homosexualidad. Sin embargo, aseguró que «si un niño se convierte en homosexual, siempre sería posible encontrar algo en las condiciones familiares de ese niño que ha sido propuesto, al menos por algunos escritores, como la causa de la homosexualidad» (1965: 261). 2. Si en determinado momento la preocupación estuvo dirigida a determinar cómo una educación familiar podría influir en el origen de la homosexuali206 Papers 74, 2004 Luis Robledo Díaz 3. Cfr. Robledo, 2000, epígrafe 1.1. (3).
dad, hoy algunos estudios trazan su objetivo hacia el conocimiento de cómo la familia obstruye o facilita el proceso de adopción de una identidad gay o lesbiana. Newman y Muzzonigro (1993) han sido de los interesados en reconocer la influencia de los valores familiares (y la raza) en el proceso de coming out4principalmente en la adolescencia. El coming out ha sido operacionalizado a partir de tres áreas: 1) sensibilización; 2) adopción de culpa y vergüenza, y 3) aceptación. Estos autores refieren algunas investigaciones en las cuales se ha demostrado la presencia del coming out en cualquier estadio del ciclo de vida del hombre (y la mujer), pero cuando ello sucede en las etapas más tempranas de la vida, todo comienza por la experimentación de un sentimiento de diferenciación, clasificado también como «sensibilización». Lo característico de esta etapa es que el niño no comprende el significado de tal sentimiento. Durante la pubertad, se comienzan a hacer conscientes las primeras atracciones hacia personas de su mismo sexo. Estas experiencias pueden provocar sentimientos de culpa cuya defensa más común es la negación y represión del impulso homosexual. A esta etapa se le ha denominado período de «aislamiento social, emocional e informacional», de «confusión dolorosa» y de «culpa» o «vergüenza», cuya peculiaridad radica en una no comprensión sobre el significado de ser lesbiana o gay. Tal «confusión» puede ser eventualmente resuelta. Esa resolución puede ir dirigida o a la inhibición de todo sentimiento homosexual o hacia una autoaceptación e integración a una identidad gay. Minton y McDonald —citados por Newman y Muzzonigro— afirman el paso o la transferencia interna de un role identity hacia un ego identity, esto es, se transita de una autoconsciencia de ser homosexual hacia un agradecimiento por serlo. Newman y Muzzonigro explican que en la mayoría de las instituciones sociales se enseña que la homosexualidad es incompatible con los valores tradicionales, lo que provoca un fuerte conflicto en el adolescente y el joven en la adopción de una identidad homosexual. Este conflicto es mayor si los valores familiares crean expectativas en el joven en torno al matrimonio, la tenencia de hijos y los roles de géneros. Al ser la homosexualidad presentada como un detrimento de los valores tradicionales de la familia, el joven puede llegar a perder toda comunicación con los miembros de este grupo (1993: 216). 3. Dado su carácter no procreativo, también se ha asociado la homosexualidad con la absurda idea de una posible extinción de la especie humana en la Tierra. «Si todo el mundo se vuelve homosexual…» o «si pasa de fenómeno minoritario a norma grupal…» son frases que tratan de legitimar la necesidad de contener cualquier «liberación absoluta…» o «propagación…» de la homosexualidad fundada en la imposibilidad de procreación (biológica) de estas La controversia homosexualidad-familia: el caso cubano Papers 74, 2004 207 4. Coming out es el término utilizado en inglés para referirse a la adopción de una identidad gay o lesbiana. En los países de habla hispana se suele utilizar el de «salir del armario».
prácticas. Sin embargo, es totalmente improbable que en una sociedad «todo el mundo se vuelva homosexual…», como tampoco «todo el mundo es heterosexual»5. Pero suponiendo que tal cosa suceda, igual como se ha distinguido entre acto y condición (o identidad) homosexual también pudiera distinguirse entre acto y condición heterosexual. En una sociedad donde «todo el mundo sea homosexual» existirían dispositivos que garantizarían actos heterosexuales con este fin: la procreación y conservación de la especie. Pero creemos que tal sociedad no existe y probablemente no haya existido ni existirá. El problema va más allá de la hipótesis de construcción de sociedades con una norma homosexual. Sencillamente, se sigue considerando el orden social prevaleciente como un orden natural y universal y se olvida que su evolución haya sido dada para legitimar formas de dominación y acumulación de poder. 4. Bajo el criterio anterior, a la familia, en su concepción tradicional, se le ha adjudicado, como función primera, la procreación y educación de la descendencia. Según Mohr (1993), la imposibilidad de tener hijos es muchas veces vista en el sentido de una incapacidad para obtener algo que es esencialmente parte de la riqueza de la vida. Antiguamente se sentía piedad hacia parejas con tal impedimento. Precisamente una relación homosexual tiene como impedimento la imposibilidad de procrear y al no poder cumplir la función «natural» de la unión sexual, queda fuera del orden familiar hegemónico. Pero este orden jerárquico ha venido siendo cuestionado, no sólo en espacios académicos y políticos, sino también en las prácticas mismas de la vida sexual. La generación de descendencia ha cedido a la satisfacción sexual y ésta se ha constituido en el principal valor a considerar en la unión de parejas, junto, por supuesto, a los psicoafectivos. Por otra parte, la familia se constituye formalmente a través de la institución del matrimonio. La posibilidad de unirse a través de este acto conlleva una serie de regulaciones, tales como las restricciones para que éste sea efectuado por parientes más o menos cercanos (incesto) o pertenecientes a un mismo tótem —en el caso de culturas con tal tradición—. Pero lo aparentemente menos natural y, por tanto, rara vez cuestionado, es la posibilidad de unión conyugal entre personas del mismo sexo. En países donde se ha superado la disputa sobre la legitimidad de la pareja homosexual, la pregunta se ha dirigido hacia determinar si son o no son de igual naturaleza éstas en relación con las heterosexuales y si deben, por tanto, tener similar legislación o si necesitan de la creación de estructuras jurídicas particulares. Medina (1998) considera que la pareja homosexual es naturalmente distinta a la heterosexual y, por tanto, no resulta pertinente autorizar a los primeros a contraer matrimonio, al ser esta institución concebida para los segundos. Di Lernia e Iglesia (1998) coinciden con este criterio y postulan lo que dan en llamar «registro de convivencia». Ello consiste en «el asiento, median208 Papers 74, 2004 Luis Robledo Díaz 5. Véanse tablas Kinsay-Lizárraga en Robledo, 2000.
te acta notarial […] de la decisión de los interesados en formalizar su convivencia» (1998: 185). Pero lo que no acepta ninguno de estos autores es la posibilidad de educación y cuidado de niños bajo el tutelaje de parejas homosexuales. Wagmaster y Beckerman (1998) enuncian una serie de criterios sobre los cuales se basa tal negativa. El primero de ellos es la supuesta predisposición a ser homosexual de un niño criado bajo estas condiciones, además de la proclividad a experimentar problemas emocionales, psicológicos y sociales asociados al comportamiento sexual de los padres. Se alude la imposibilidad de proporcionar estabilidad emocional al niño dada su alta promiscuidad y «actitud no saludable hacia el sexo opuesto»; el aumento de la probabilidad de riesgo de verse involucrado el niño en abuso sexual por parte de uno de sus tutores (padres), así como de caer en otras conductas antisociales supuestamente vinculadas a la homosexualidad, etc. Sin embargo, los propios Wagmaster y Beckerman, en su ponencia, desmienten tales afirmaciones y señalan las ventajas que podrían tener niños y niñas criados dentro de parejas homosexuales. Entre ellos, el obtener un mayor aprecio por la diversidad humana; visión menos estrecha de la división del trabajo incluidos los roles de género; mayor sensación de afecto debido a las barreras a superar por gays y lesbianas, etc.6. En Cuba, el debate no existe, aunque parece emerger como problema7. El Código Civil vigente en Cuba en 1938 (Menéndez, 1938: 69) recogía como uno de los impedimentos naturales del matrimonio la diferencia de sexo, lo cual se justificaba por el hecho natural de la impotencia que dos personas del mismo sexo tienen para realizar lo que era considerado su función principal: la procreación. Aunque el Código de Familia cubano, aprobado el 14 de febrero de 1975, no mantuvo como impedimento la imposibilidad de generar descendencia por cualquier motivo8, en su artículo 2 primer párrafo establece que «el matrimonio es la unión voluntariamente concertada de un hombre y una mujer con aptitud legal para ello a fines de hacer vida en común» (Ley 1289/75: 7, la cursiva es nuestra). Sin embargo, ¿existe una real demanda por parte de los grupos homosexuales cubanos de reconocimiento legal de la conformación de sus parejas?, La controversia homosexualidad-familia: el caso cubano Papers 74, 2004 209 6. Estos autores concluyen: «[…] Dado que todos los seres tienen derecho a la libre expresión (primer Derecho) de la identidad de género que definan (segundo Derecho) para sí mismo, y el derecho a expresar libremente su identidad de género mediante prácticas sexuales concretadas entre dos adultos, todos los seres humanos tienen el derecho correspondiente a relaciones amorosas con compromisos mutuos con otros seres humanos y a celebrar contratos maritales, sin importar la forma cromosómica, los genitales, el sexo que se les asignó al nacer o el rol de género que desempeñaron en sus primeros años de vida cualquiera de los participantes en el vínculo» (1998: 165-166). 7. En un encuentro que sostuvimos con presidentes de tribunales civiles municipales de Ciudad de La Habana nos sorprendimos por el número de casos presentados de divorcio y custodia de hijos donde se hacía explícita la homosexualidad de uno o de ambos demandantes. 8. Véase la entrevista a la Dra. Olga Mesa en Robledo, 2000: anexo IV.
¿es, en definitiva, pertinente hablar de «grupos homosexuales cubanos» como identidad particular, estructurada alrededor de elementos de cohesión grupal? El caso cubano Proceso metodológico La unidad de observación la constituyeron jóvenes homosexuales varones de Ciudad de La Habana. Dado el carácter exploratorio de la investigación, la naturaleza del objeto y la unidad de observación, asumimos una metodología cualitativa con intención analítico-descriptiva y no experimental de correlación de variables o determinaciones causales entre éstas. La exploración se concibió en tres momentos: primero, una observación de lo que definimos como «vida gay» en Ciudad de La Habana. Partimos de una observación inicial en la esquina de L y 23, zona ampliamente conocida donde se concentra una buena parte de los jóvenes homosexuales, en la cual mantuvimos conversaciones informales con el objetivo de encontrar información que nos permitiera luego elaborar una guía de observación con un carácter más estructurado. Toda la información fue recogida en un registro de observación. Esta técnica nos permitió, además, elegir a un grupo de homosexuales para conocer más en profundidad sus criterios acerca de la relación entre homosexualidad y familia. Para ello, concebimos la realización de cuatro grupos de discusión, cantidad establecida bajo el criterio de disponibilidad de participantes y saturación de la información en el cuarto grupo. Como complemento, se realizaron dos entrevistas en profundidad a manera de historia personal a jóvenes con antecedentes de constitución de pareja (matrimonio) heterosexual. Homosexualidad masculina en La Habana En La Habana, al igual que en otros lugares de Cuba y del mundo, los homosexuales han desarrollado un lenguaje común, donde ciertas palabras y expresiones de carácter verbal o no verbal identifican caracteres físicos, conductuales o hechos de la vida cotidiana que pasan inadvertidos, carecen de sentido o son totalmente incomprensibles para aquéllos que no comparten sus simbologías. Ello se suma a una manera particular —por distinguirse del resto de la población— de compartir espacios públicos y otorgarles significados a cada uno de éstos sobre la base de las acciones y fines más comúnmente realizadas en los mismos. Los «puntos de encuentro» de los homosexuales varones en La Habana, en tanto que grupo, son primordialmente nocturnos: una esquina, una casa, un espacio del malecón, un parque, todos se convierten en espacios gay durante la noche. Algunos son comunes entre grupos de homosexuales y no homosexuales, donde ser identificado dentro de los primeros o los segundos depende más de los vínculos establecidos por el individuo con uno u otro grupo que por participar en el propio espacio; en otros, en cambio, el 210 Papers 74, 2004 Luis Robledo Díaz
propio espacio es quien le otorga al individuo características y cualidades específicas a partir de los prejuicios ya construidos socialmente (también desde lo grupal) con relación a las personas que allí comparten. Ciertos espacios se configuran bajo la noción de estar; otros bajo las de pasar y buscar, o buscar y hacer. En algunos, los homosexuales no manifiestan su condición de manera abierta; en otros, se amplifican en su total expresión; pero todos sirven como guía sobre la cual se puede organizar parte de la vida cotidiana de un joven varón homosexual en La Habana. Espacios y palabras configuran la «vida gay» en la ciudad; no legitimados aún por la sociedad —aunque no totalmente desconocidos ni muchos menos indiferentes a los mecanismos de control social—, pero que existen para él y para sus iguales, pues él (ellos) los crean en sus prácticas cotidianas y van configurando y dibujando parte de la geometría social que viene forzando el cambio del sistema del cual forma parte. A estas estructuras está enlazado el gay en la Ciudad, como en un acoso, y donde se abre al reconocimiento de sí mismo y del grupo al cual se siente que pertenece9. Familia y homosexualidad Los jóvenes homosexuales varones de Ciudad de La Habana objeto de este estudio expresan una noción de homosexualidad desde un discurso liberador, donde la pregunta del origen deja de ser problemático para pasar a reconocer su condición como aspecto natural de sus vidas. En ningún caso apareció la familia como origen de la homosexualidad y nadie expresó experiencias que la vinculen con su condición. El origen es descrito a partir de una determinante biológica, sea ésta hormonal, genética o de otro tipo, pero nunca asociado a patologías o deficiencias de cualquier índole. Éste, sin embargo, aparece al evaluar un «otros homosexuales» y ello pone en evidencia una clara distinción en la cual aparece, en un extremo, el «homosexual bueno» y, en el otro, el «homosexual malo». Los primeros se asocian con valores tales como vida saludable, integración y concordancia de género; los segundos, con vida no saludable, marginación y discordancia de género. Los propios jóvenes manifiestan una inconformidad por ser ésta última la imagen más fuertemente fijada en el imaginario social. La noción sobre familia en los grupos estudiados se mueve en un eje cuyos extremos son lo biológico, aquello definido por lo «natural» y que establece los grados de parentesco por relaciones de consanguinidad, y lo relacional, cuya definición es más ambigua, al establecerse por prácticas individuales de coafectividad y con mayores dificultades de ser legitimado socialmente como tal. La noción de familia también se expresó en un eje valorativo cuyos puntos opuestos son el equilibrio y el conflicto. En el primer extremo, se condensan La controversia homosexualidad-familia: el caso cubano Papers 74, 2004 211 9. Una descripción y análisis más amplios sobre estos espacios puede verse en Robledo, 2000, epig. 3.2.