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Resumen Esta investigación no se ha reducido, en el análisis, a los niveles objetivables, sino que ha indagado en otros; es decir, no pretendía sólo estudiar las relaciones entre los ámbitos productivo, reproductivo y tiempo libre a partir de una serie de indicadores de hechos o actividades, sino también indagar en dichas relaciones en los niveles de las pautas de comportamiento, de las actitudes y de las representaciones cognitivas. La idea de base consiste en que la vida social no sólo se libra, se construye y se realiza en el campo de las actividades objetivadas sino también en el de los hábitos, sean bajo la forma de actitudes o de representaciones. El objetivo más específico de este artículo se refiere sólo al análisis de las representaciones que la gente se hace de cada uno de los ámbitos y de su articulación en la forma de modos de representaciones o de conocimento cotidiano. Los datos para estudiar las actitudes y las representaciones han sido obtenidos volviendo de nuevo a los encuestados sobre la base de una muestra más reducida basada en las tipologías conseguidas en los niveles precedentes de análisis. Este artículo es parte de una investigación cuyos resultados aparecen en este mismo número de PAPERS. El artículo tiene autonomía y entidad por sí mismo pero la lectura del resto de los artículos de este número facilitará su contextualización. Palabras clave: representación, vida cotidiana, conocimiento cotidiano. Abstract This research did not seek to remain at a level of analysis of social life that we have called objectifiable but ventured into another level; that is to say, it did not only seek to study the relations between the areas of production, reproduction and free time using a series of indicators of facts or activities, but also attempted to study these relations in the levels of behavioural patterns, attitudes and cognitive representations. The basic idea was that social life is not only approached, constructed and carried out in the field of the objectified activities but also in that of habits, whether in the form of attitudes or representations. The most specific objective in this article only refers to the analysis of the representations that people make of each of the areas and of their articulation in the form of ways of representation or daily knowledge. The data for studying the attitudes and representations were obtained by returning to the interviewees and taking a smaller sample based on the typologies obtained in the previous levels of analysis. Papers. 55, 1998 131-149 Las representaciones en el mundo de la vida cotidiana Carlos Lozares Pilar Carrasquer Universitat Autònoma de Barcelona. Departament de Sociologia 08193 Bellaterra (Barcelona) Spain. Màrius Domínguez Universitat de Barcelona. Departament de Sociologia i Metodologia de les Ciències Socials 08034 Barcelona. Spain Papers 55 131-149 19/8/98 10:56 Página 131
This paper is part of a research work whose results are in this PAPERSvolume. The paper is autonomous but the reading of the other papers of this volum can help to contextualize it. Key words: representation, everyday life, daily knowledge. 1. Introducción: objetivos y procedimientos Las actividades que la gente realiza en su vida diaria no son ni absolutamente azarosas ni están completamente determinadas. Corresponden en parte al resultado de múltiples influencias en función de sus deseos, intenciones y proyectos, de sus normas de conducta, de su representación y de las actitudes y valores adquiridos. Pero dependen también, evidentemente, de las condiciones en las que viven y se sitúan las personas, de las posibilidades que les ofrece su entorno social, de su posición de clase y/o de redes relacionales, etc. A su vez, las actividades cotidianas en un ámbito dado no son independientes de lo que sucede en el resto de los ámbitos de la vida social. Todo este conjunto de planos (valores, representaciones, actitudes, la posición social y la capacidad de decisión y poder) que componen e intervienen en la actuación configuran y estructuran la vida cotidiana y otras formas más macrosociales de la vida social. Todos estos planos y sus relaciones provienen de, e intervienen en, las interacciones que se mantienen entre los individuos y/o actores sociales. Estos procesos de interacción no son mecánicos ni deterministas, pero tampoco absolutamente libres y voluntaristas. En la medida que se es adulto y la gente se inserta en la vida social, su identidad y posición social se genera a partir de la articulación de las actividades que realiza en diferentes ámbitos y de la integración de los distintos planos de su personalidad social. Tiene sentido, por consiguiente, el estudio de estos procesos y sobre todo el contemplarlos a partir de la interacción y articulación de los distintos ámbitos en que se mueve la vida social. Precisamente esta interacción y su resultado articulado es lo que denominamos «vida cotidiana». Recordemos que en nuestra investigación hemos seleccionado tres ámbitos: el trabajo productivo (TP), el trabajo reproductivo (TR) y el tiempo libre (TL). En cada uno de ellos se ha construido una tipología y a partir de ellas otra tipología de relación entre estos ámbitos sobre la base de indicadores objeti132 Papers 55, 1998 Carlos Lozares; Pilar Carrasquer; Màrius Domínguez Sumario Papers 55 131-149 19/8/98 10:56 Página 132 1. Introducción: objetivos y procedimentos 2. Las representaciones: sentido de las representaciones, contenido y método de análisis 3. Las representaciones según los tipos 4. Las representaciones de cada ámbito (TP, TR y TL) y las del conjunto de ellos: los modos de representación (del conocimiento) cotidiano. Los grupos formados a partir de estas tendencias. 5. Reflexiones finales Bibliografía
vables de actividades referidas a cada uno de ellos. Ahora pretendemos dar otro paso: pasar de esta primera tipología que expresa formas de articulación de actividades entre ámbitos a la comprensión y el análisis de las representaciones del mundo laboral, del trabajo reproductivo y del tiempo libre y sus relaciones mutuas. El objetivo más específico de este artículo se refiere al estudio de las representaciones de cada uno de los ámbitos TP, TR y TL y de su articulación para la población entrevistada, en general, y para los tipos de modos de vida cotidiana construidos en la fase precedente, en particular. Este objetivo se trata en dos partes. La primera consiste en conocer las representaciones que los distintos tipos de modos de vida se hacen de cada uno de los ámbitos, examinando cuáles son las tendencias y los grupos sociales que se configuran. La segunda consiste en elaborar y analizar las representaciones como resultado de las que provienen de cada ámbito, así como los grupos resultantes, además de compararlos con los tipos de origen. A estas representaciones más generales las denominamos «modos de representaciones o de conocimiento cotidiano» (dentro siempre del campo reducido de los tres ámbitos TP, TR y TL). Pretendemos, pues, entrar más directamente en el mundo de las representaciones que organizan el campo cognitivo de la gente. Con ello no sólo nos acercamos a un presente social, lado activo e inmediato de las representaciones, sino que también nos adentramos en los procesos de socialización implícitos en toda representación, dado el lado experimental, adquirido y autobiográfico que contienen. Por las representaciones cubrimos el campo cognitivo de las relaciones entre estos ámbitos. Este nivel de análisis se presenta como una prolongación lógica de los realizados en los artículos precedentes, ya que trata de afinar y completar las identidades de los tipos que han surgido en el primero. Recordemos, para mejor situar los objetivos enunciados, que los tipos construidos en la primera fase son representativos del conjunto de la población de la Región Metropolitana de Barcelona1. Por consiguiente, el universo estudiado en las representaciones se refiere a la realidad social de dichos tipos de modos de vida cotidiana. Remitimos, en cuanto al contenido de los mismos, al artículo precedente. Estos tipos serán los nuevos sujetos de investigación y, por tanto, la base de la muestra y del trabajo de campo para analizar en ellos las representaciones de cada ámbito, TP, TR y TL y sus relaciones. (De hecho, el análisis solamente se realiza sobre cinco de ellos, dada la escasa representatividad del tipo 5. Por tanto, en este artículo el contenido del tipo 6 aparecerá con el nombre de tipo 5.) Se han realizado 200 entrevistas distribuidas por tipos. La elección no se ha hecho sobre toda la población del Área Metropolitana, sino sobre un Las representaciones en el mundo de la vida cotidiana Papers 55, 1998 133 1. Enquesta de la Regió Metropolitana de Barcelona 1990. Condicions de vida i hàbits de la població. Barcelona: Institut d’Estudis Metropolitans de Barcelona. Si afirmamos que la población del Área Metropolitana se estructura fiablemente en los tipos construidos según las variables elegidas en cada ámbito, es porque el error de tal construcción corresponde o está dentro de los límites del error de la muestra, el 1,9% para 5.061 individuos. Papers 55 131-149 19/8/98 10:56 Página 133
territorio reducido de distritos de Barcelona que representan mejor, según los datos, la media poblacional de la Región Metropolitana. A la muestra extraída sobre la base de estos tipos la hemos denominado «muestra tipificada». Aunque la unidad de recogida de información sigue siendo el individuo, la unidad de análisis que nos interesa es lo que denominamos el «individuo-tipo». Los individuos interesan, por tanto, en la medida en que son miembros de un tipo: el individuo que se entrevista es asimilado e identificado a su tipo de pertenencia dada la gran homogeneidad (poca desviación) existente entre sus miembros. Por tanto, ni es aleatoriamente extraído, ni entrevistado por otros atributos como ingresos, edad, ser mujer u hombre, etc., sino exclusivamente por el hecho de pertenecer a un tipo. No se pretende, pues, que las consecuencias de esta segunda fase sean estadísticamente representativas de los individuos del Área Metropolitana, sino que se trata de una aproximación cualificada para estudiar las representaciones según determinados ámbitos. La consistencia y coherencia que presenta cada tipo con relación a las variables de base que los constituyen les da una identidad suficiente como para que cada individuo pueda ser considerado como semejante a otro de su tipo y, por consiguiente, representante del tipo. 2. Las representaciones: sentido de las representaciones, contenido y método de análisis 2.1. El contenido adoptado para la representación Nuestro objetivo consiste, pues, en estudiar cuales son los esquemas cognitivos con los que la gente y los tipos se representan en los ámbitos del TP, TR y TL y sus articulaciones. Evidentemente, estas representaciones están ligadas a una experiencia directa o indirecta con hechos relacionados con dichos ámbitos. Además, las representaciones provenientes de un ámbito pueden focalizar (o predominar sobre) las de otro. Así, por ejemplo, puede suceder que la representación del mundo laboral ocupe un lugar central en el conjunto de la percepción, de tal manera que de ella se nutran y alimenten (o absorba) las representaciones de otros ámbitos, en concreto las del TR y del TL. La acepción que damos a la representación es simple. Representarse algo es apropiárselo, es hacerlo suyo por un proceso cognitivo y, en perspectiva sociológica, a través de la interacción social. Algo del exterior, o del interior elaborado, aparece, se percibe, se estructura y se opera en lugar de lo representado. Las representaciones junto con los hábitos/actitudes, las dimensiones éticas y estructuras de sentido no sólo son parte integrante de nuestra visión de la vida social, sino que son también componentes decisivos de nuestra actuación. Las representaciones sociales son un tema central en la psicología social. Tienen que ver con los aspectos cognitivos y proporcionan un marco general para el estudio del conocimiento cotidiano. Para Schutz este conocimiento se 134 Papers 55, 1998 Carlos Lozares; Pilar Carrasquer; Màrius Domínguez Papers 55 131-149 19/8/98 10:56 Página 134
elabora por procesos de selección y tipificación. El proceso que constituye dicho conocimiento tiene tres características: a) proviene de la mediación social, b) nace de la intersubjetividad por medio de lo que Schutz llama la idealización de la intercambiabilidad de los puntos de vista y de la idealización de la congruencia de los sistemas de relevancia y, además, c) esta construcción del conocimiento cotidiano está distribuida socialmente. En este sentido, las representaciones son también construcciones socialmente distribuidas del conocimiento. Tendremos, pues, en cuenta ambos aspectos: su carácter construido y su diferenciación social. En tanto que construcción social, las representaciones no se limitan a reproducir y operar bajo las construcciones de una realidad dada, sino que manifiestan y poseen una relativa autonomía y una cierta capacidad creadora. En tanto que creación social, las representaciones adquieren carta de ciudadanía social a partir de tres consideraciones: «Primero porque las autorrepresentaciones del grupo o de las situaciones sociales a las que pertenece son una parte integrante de la identidad del grupo y de su existencia concreta. […] Segundo porque las representaciones sociales tienen siempre una aspecto “mental” y otro “material” […] Y tercero […] [porque] está el hecho de que, en general, vivimos en un mundo virtual» (S. Moscovici, 1987: 517). Esto es, que lo virtual pasa a ser también real. Así pues, las representaciones pueden ser interpretadas dualmente. Por un lado, pueden considerarse como conocimiento (objeto construido) y, por otro, se pueden contemplar vinculadas a la realidad exterior y/o a la actuación. Por la primera interpretación la representación pasa a ser, de hecho, la realidad para nosotros, tal y como se presenta y se asimila cognitivamente. Es nuestro mundo: el mundo exterior filtrado, aprehendido y adoptado, el mundo que cuenta o el que tenemos en cuenta, a la hora de explicar la realidad exterior. Puede, a su vez, ser analizado en tanto que objeto de conocimiento, ya que tiene un contenido. Por la segunda interpretación la representación está ligada a la idea de estar u obrar en lugar o en función del objeto, hecho o ámbito representado cuya consecuencia más inmediata es la de que el contenido de la representación de un hecho social (y la correspondiente actuación) pueda darse por medio de un juego de dimensiones/imágenes que no provenga necesariamente de las que tal hecho nos envía o proporciona. La representación posee así una acepción vicarial: la representación está, y en su caso opera, en lugar de la realidad misma. Esta interpretación es parte de su lado más material y procesual y da también un contenido más dinámico a la representación. Por ella la representación es también la evocación de otros mundos, de otros espacios, en nuestro caso sociales, a partir de los cuales podemos construirlos e intervenir en ellos. Es esta segunda interpretación la que nos interesa. Precisamente nuestro objetivo consiste en mostrar si se da, en la elaboración de las representaciones, o bien la reproducción de las que serían «esperables» como emanación o consecuencia de las condiciones sociales que suponen los tipos, o bien unas representaciones más bien reactantes a las mismas o simplemente que las nieguen o contradigan. Las representaciones en el mundo de la vida cotidiana Papers 55, 1998 135 Papers 55 131-149 19/8/98 10:56 Página 135
Pero las representaciones están también distribuidas socialmente. «La representación social se extiende desde un modo subjetivo de funcionar seguro del mundo y de sí mismo por imágenes cognitivas del mismo a un modo social de funcionar seguro del mundo y de sí mismo en grupos y relacionessociales y en la realidad social producida y confirmada explícita o implícitamente por tales representaciones» (U. Flick, 1994: 183). Nuestro objetivo trata de ver si las representaciones de los ámbitos considerados y de sus relaciones están socialmente distribuidas según los distintos tipos. Precisamente es el análisis de las regulaciones del sistema cognitivo que provienen de las condiciones dadas por las posiciones sociales (en la estructura social) lo que constituye el estudio propiamente dicho de las representaciones sociales siempre que se expliciten los lazos específicos con tales posiciones (W. Doise, A. Clemence, F. LorenziCioldi, 1992: 13). Evidentemente, según las posiciones ocupadas, que aquí denominamos tipos, pueden cambiar no sólo los contenidos de las representaciones sino sobre todo los principios que las organizan. En realidad, la distribución social de los modos de conocimiento cotidiano a través de las representaciones no se realiza sólo por los contenidos semánticos diferenciales, sino también y sobre todo por los principios o esquemas generadores de dichos contenidos, que también están socialmente diferenciados. (Para una mayor ampliación, ver S. Moscovici, 1961 y D. Jodelet, 1989). Precisamente nuestro objetivo consiste en estudiar los contenidos de las representaciones, las formas de regulación de las mismas y su relación con los tipos de modos de vida cotidiana que hemos concretado en los tipos de nuestra investigación. ¿Qué dimensiones componen las representaciones en cada ámbito? Tanto en función de las hipótesis como del contenido asignado a las representaciones hemos elaborado unas dimensiones que pretenden ser las direcciones u orientaciones más reductoras posible de diversos contenidos sociales de cada uno de los ámbitos. Una vez elegidas dichas dimensiones se han construido sus indicadores en forma de enunciados. El procedimiento consiste en establecer escalas por baterías de ítems que tengan en cuenta dichas dimensiones y sobre las cuales los individuos entrevistados manifiesten su mayor o menor grado de acuerdo/desacuerdo. Veamos estas dimensiones. — Centralidad versus marginación: por esta dimensión el entrevistado se representa las actividades de TP, TR y TL dando coherencia, explicando o dando sentido, o no, al conjunto de la vida. — Autonomía/libertad versus heteronomía: ídem si dichas actividades le dan, o no, posibilidad de decisión y autonomía. — Satisfacción versus insatisfacción: ídem si dichas actividades le proporcionan, o no, placer, felicidad y/o satisfacción. — Creatividad versus rutina y monotonía:ídem si tales actividades confieren, o no, al entrevistado capacidad de innovar y/o identificarlo como un sujeto activo. — Totalidad versus delimitación de su influencia: ídem si dichas actividades se extienden, o no, para el entrevistado más allá de los límites del ámbito propio de cada una, TP, TR o TL. 136 Papers 55, 1998 Carlos Lozares; Pilar Carrasquer; Màrius Domínguez Papers 55 131-149 19/8/98 10:56 Página 136
— Hegemonía y preminencia versus supeditación: ídem si dichas actividades son precibidas, o no, por el entrevistado como más importantes o más hegemónicas que las de otros ámbitos. — Relación e interacción versus aislamiento: ídem si dichas actividades le dan la posibilidad o le permiten, o no, las relaciones sociales. — Valor en sí del ámbito en cuestión versus valor transferido: ídem si dichas actividades tienen, o no, para el entrevistado un valor en sí mismas o son objeto de interés o beneficio en sí mismas. — Valor económico versus ausencia de dicho valor: ídem si dichas actividades tienen, o no, para el entrevistado un valor económico. — Reconocimiento versus insignificancia: ídem si dichas actividades son contempladas, o no, por el entrevistado como importantes, prestigiosas, con peso y/o reconocimiento social. — Necesidad versus imprescindibilidad: ídem si dichas actividades las ve necesarias o, por el contrario, prescindibles. Establecidos los indicadores para cada dimensión precedente a partir de una batería de ítems, se interroga al entrevistado sobre el grado de acuerdo con el ítem en una escala de 1 a 5. El procedimiento posterior de análisis ha sido sencillo y progresivo: primero un método descriptivo de análisis de los ítems, segundo uno dimensional sobre ellos por el análisis de componentes principales, ACP, y tercero uno de agrupación por clasificación jerárquica a partir de las dimensiones halladas en el ACP. El proceso, los métodos y las técnicas empleados han estado orientados por los trabajos de W. Doise, A. Clemence y F. Lorenzi-Cioldi (1992). 2.2. ¿De qué supuestos partimos? No se trata de que expresemos unas hipótesis muy detalladas, sino más bien de exponer unas reflexiones a modo de orientaciones que nos sirvan no sólo como cuerpo inicial y elemental de teoría que se ha de confirmar sino sobre todo como guía de análisis. Y decimos «sobre todo» por el carácter más exploratorio y descriptivo que validativo y confirmatorio de esta investigación. Si tomamos como referencia la población global no todos los ámbitos están necesariamente representados con la misma centralidad o importancia. Se puede suponer que el más central y valorado representativamente es el TP, seguido del TR y del TL. Éste último, de importancia creciente y de implantación obligatoria por el paro galopante y por el adelanto de la edad de jubilación, no tiene por qué tener, dada la naturaleza de su origen y los contenidos en los que se emplea, la importancia que a primera vista parece que debería corresponderle dado su incremento en la vida de la gente. Se puede pensar que la representación en cada uno de los ámbitos es más bien multidimensional, en el sentido de que no hay una predominancia clara de unas dimensión sobre otras. Con todo, es de esperar que posean un cierto Las representaciones en el mundo de la vida cotidiana Papers 55, 1998 137 Papers 55 131-149 19/8/98 10:56 Página 137
grado de correlación sin afirmar claramente y de antemano en qué dirección irán tales coherencias. Uno de nuestros objetivos consiste precisamente en reducir dicho campo. Uno de nuestros supuestos básicos consiste en afirmar que los tipos mantienen un elevado grado de coherencia interna en sus representaciones, reforzando así la coherencia «estructural» que los ha identificado como tipos a partir de indicadores objetivos. El supuesto precedente ha de completarse con otro que a primera vista parece contradecirle. La mayor presencia de un tipo en uno de los ámbitos, por ejemplo, en el TR el tipo 1, o en el TP el tipo 2, etc. no significa que las representaciones que valoran o dan prioridad a un ámbito dado sean la de aquel(los) tipo(s) que parece(n) corresponderle. Incluso el fenómeno contrario puede ser probable, es decir, cuanto más alejado se encuentra un tipo de un ámbito, más puede valorar o priorizar las representaciones «propias» de dicho ámbito. Partimos también del supuesto de que los tipos son realidades sociales y que la identidad y cohesión que les vienen de las representaciones fortalece las características que los definen inicialmente. Con todo, es admisible que algunos valores, sobre todo los ligados a la edad y el sexo, puedan ser importantes para la identidad y variabilidad de las representaciones. 3. Las representaciones según los tipos 3.1. Resultados descriptivos generales para el conjunto de la población El procedimiento de análisis seguido ha consistido sencillamente en examinar cada uno de los ítems para toda la población entrevistada en esta fase. Veamos algunas reflexiones y/o conclusiones de carácter general. Las representaciones en cada uno de los ámbitos tienden a ser bastante homogéneas; es decir, que las distintas formas de representar las actividades de TP, TR y TL siguen pautas bastante similares en la población. Esto evidencia, por tanto, una elevada interiorización cognitiva compartida. En estos ámbitos, y para la población concernida, se puede hablar pues de formas bastantes comunes de representarse la vida cotidiana. En la representación de los distintos ámbitos prevalece, sobre todo, la centralidad de la producción y la reproducción sobre el tiempo libre; es decir, de las actividades de trabajo, en su doble vertiente, sobre las de no trabajo. Sin que sea contradictorio con lo precedente, y en segundo término, el mundo del trabajo productivo es el más valorado por el conjunto de la población respecto a los otros ámbitos de la vida cotidiana. El trabajo productivo se representa como el más central, el más importante, el más necesario, en definitiva, como el que articula el resto de la vida cotidiana. Destaca la imagen de la producción entendida como una actividad obligatoria, y no tanto en su dimensión de actividad favorecedora de las relaciones sociales o de la adquisición de prestigio: he aquí un homenaje, ignorando si será por mucho tiempo, a la sociedad de producción como definidora 138 Papers 55, 1998 Carlos Lozares; Pilar Carrasquer; Màrius Domínguez Papers 55 131-149 19/8/98 10:56 Página 138
de la posición, el estatus y la supervivencia de la gente, tanto más llamativo en una sociedad donde el bien trabajo es palmariamente escaso y donde las pautas de la juventud debido a esta misma escasez comienzan palpablemente a diverger de esta visión productivista. El trabajo reproductivo se ve como necesario para el buen funcionamiento de la vida cotidiana. En este sentido ocupa también un lugar central en el imaginario de las personas. Sin embargo, su importancia parece estar vinculada más a los valores que pueden asociarse a la institución familiar que al valor del trabajo reproductivo en sí mismo. Por eso su identidad es delegada y su valor vinculado y/o dependiente del valor que se dé al trabajo y a la familia. Por último, el tiempo libre se configura en las representaciones como un tiempo residual y subyugado al tiempo que marcan el resto de actividades cotidianas, especialmente las derivadas del trabajo productivo. A pesar de ser considerado necesario, el tiempo libre y las actividades de ocio están subordinadas material y temporalmente a los ritmos y contenidos de los otros ámbitos de la vida cotidiana. Con respecto al trabajo productivo, el tiempo libre aparece claramente delimitado. No así en relación con el trabajo reproductivo, cuyos linderos aparecen más indefinidos, por lo que, en este caso, es difícil entrever una ruptura clara entre tiempo de la reproducción y tiempo libre. 3.2. Sobre la identidad de las representaciones según los tipos considerados 3.2.1. Descripción de los tipos y representaciones No obstante lo afirmado se dan algunos rasgos diferenciados y tendencias que se perciben en la medida que esos valores son transmitidos y recibidos desde posiciones sociales diferenciadas; es decir, se recrean e interpretan desde la realidad de la actividad que cada persona (cada tipo) desarrolla y acumula. En este sentido hablaremos, pues, de representaciones diferenciadas o de representaciones distribuidas. Tipo 1: recordemos que en este tipo se encuentran fundamentalmente las mujeres con mucho trabajo doméstico, sin trabajo productivo y con mucho tiempo libre. Se trata sobre todo de amas de casa, mayores de edad y jubiladas, de categorías socioeconómicas bajas, bajos ingresos y bajos estudios. Es, dentro del conjunto de los tipos, en el que aparece una mayor fuerza el TP en todas las dimensiones elegidas con respecto a las de otros ámbitos, aunque no tanto en los aspectos de creación y de autonomía del TP. Estos hechos son tanto más remarcables cuanto que es un tipo que no está actualmente en absoluto centrado materialmente en dicho ámbito, al contrario, es el más alejado. El resultado es tanto más importante por la función que desempeña aún la mujer en la primera socialización. Este tipo contempla el TR como el más central, necesario, absorbente, importante y preeminente de los ámbitos considerados y ello por encima de la media del conjunto de los tipos: posee una imagen global favorable en casi todas las dimensiones del TR. Con todo, este tipo no resalta tampoco el lado Las representaciones en el mundo de la vida cotidiana Papers 55, 1998 139 Papers 55 131-149 19/8/98 10:56 Página 139
El segundo grupo contempla el TL como interesante, aprovechable, satistactorio y necesario. Además es importante en el conjunto de las actividades y en particular con relación al TP y el TR. También se ve como un medio de entablar relaciones más profundas. Es el grupo que con más sentido positivo percibe el TL. ¿Quiénes son las personas más cercanas a esta visión? Gente joven, menores de cuarenta y cinco pero sobre todo de treinta y cinco años. Ligera tendencia a ser hombres. Estudios altos o muy altos. Trabajan a jornada completa o bien estudian. Trabajan por cuenta ajena o en trabajo propio. Se definen como de clase alta o media. Lo ingresos son medios o medios-altos. La mayor proximidad es al tipo 2. 4.2. Los modos de representación (conocimiento) cotidiano Por fin, ¿qué decir de los modos de conocimiento cotidiano a partir de la articulación de estas representaciones? ¿Y de los grupos que configuran sus soportes correspondientes? Recordemos que estas representaciones están construidas a partir de las tendencias comentadas precedentemente en cada uno de los ámbitos y sometiendo el conjunto al análisis de componentes. ¿Cuáles son las tendencias más importantes que surgen como pautas de representaciones cotidianas? El esquema de estas tendencias es el siguiente (gráfico 1). El primer hecho es la gran coherencia que se da entre las tendencias más influyentes. Las reprentaciones más importantes de cada uno de los ámbitos, ya señaladas en el apartado precedente, van convergiendo en contenidos congruentes para formar las tendencias más densas y explicativas de la articulación 146 Papers 55, 1998 Carlos Lozares; Pilar Carrasquer; Màrius Domínguez Gráfico 1 TP: central y fuente de satisfacción TR: necesario e imprescindible TP: impositivo, monótono, carga y aburrido TR: ni importante en sí, ni con relación a otras actividades TL: momento de relaciones superficiales TR: importante en sí mismo TR, TL: interesantes, variados y satisfactorios 2ª tendencia: 1ª tendencia: 3ª tendencia: Papers 55 131-149 19/8/98 10:56 Página 146
de representaciones, o de lo que hemos denominado «modos de conocimiento cotidiano» (evidentemente reducido a las representaciones de los tres ámbitos). Veamos cuáles son los resultados. Una primera tendencia sitúa en un lado a los que ven el TR y el TL como interesantes, variados y satisfactorios, no contemplando el TP como impositivo. En el lado opuesto los que perciben el TP como impositivo y monótono y el TR y el TL sin interés, monótonos y nada satisfactorios. Se trata, pues, de un eje que habla del interés, variabilidad, satisfacción y de la no imposición versus la monotonía e imposición del conjunto de los ámbitos. Una segunda tendencia es aquélla en que el TR es visto como importante en sí y con relación a otras actividades, y el TL es contemplado como un momento de relaciones superficiales. Una tercera tendencia hace coincidir, en uno de sus polos, la visión del TP como central en la vida de la gente y como fuente de satisfacción con la del TR como necesario y del que no puede pasarse. Su negación define el otro polo. 4.3. Los grupos (de los modos) de representación a partir de estas tendencias Un primer grupo contempla el TR como rutinario, como una actividad que no permite conocer gente y no absorbente. Pero es, con todo, percibido también como importante cara a las otras actividades, como algo que merece la pena y que puede llenar de satisfacción a la gente. Además es necesario que alguien se ocupe del TR, ya que de él dependen muchas cosas. Este grupo ve el TL como una pérdida de tiempo, no satisfactorio, aburrido y monótono, además de un momento de relaciones superficiales. El TP aparece, aunque con un peso más débil,como personalmente satisfactorio y ocupando un lugar central. ¿Quiénes son los próximos a este grupo? Personas algo mayores, aunque no exageradamente, pero desde luego no jóvenes. Con más posibilidades aparecen también las mujeres. La baja formación es uno de sus rasgos más característicos. No trabajan a jornada completa y por cuenta ajena (más bien a jornada variable) cuando trabajan: lo más normal es no trabajar o buscar trabajo o ser jubiladas. Viven sobre todo de la pensión: los ingresos son mediosbajos. El segundo grupo se opone frontalmente al primero. No percibe el TR como algo rutinario y permite y da posibilidades de conocer gente y de mantener relaciones y además, de alguna manera, es necesario estar pendiente del TR todo el día. Con todo se reconoce que no merece la pena dedicarse a él o que no llena de satisfacción. No es tampoco más importante que el TL o que el TP. El TL no aparece al grupo como una pérdida de tiempo, tampoco aburrido ni monótono. Puede incluso llenar de satisfacción. Del TP dependen muchas cosas, por ejemplo, el dinero. No se percibe como algo que suponga docilidad o imposición. Tampoco se ve rutinario y monótono. Pero no es necesariamente satisfactorio y tampoco ocupa necesariamente un lugar central en la vida de la gente. Las representaciones en el mundo de la vida cotidiana Papers 55, 1998 147 Papers 55 131-149 19/8/98 10:56 Página 147
¿Quiénes son las personas vinculadas a estas características? Los jóvenes (en particular menores de treinta y cinco años). Se trata sobre todo de hombres, con estudios superiores, que trabajan a jornada completa o parcial (o que son estudiantes). La forma de ingresos (aunque sin demasiado peso) es el trabajo por cuenta ajena o por cuenta propia. Se autodefinen como clase media y con ingresos medios-altos. Un tercer grupo es algo más indefinido y sobre todo se puede considerar participante de las caracerísticas de los dos precedentes. Lo mismo ocurre con su posición social. Su identidad aparece algo diluida. 5. Reflexiones finales ¿Qué afirmar, para concluir, de la relación entre los grupos de los modos de conocimiento cotidiano descubiertos y los tipos iniciales? Hemos de tener presente que la construcción de los tipos estaba basada en una muestra estadísticamente representativa y que las tendencias y los grupos se han elaborado a partir de una muestra sobre los tipos, mucho más reducida y desde luego no representativa estadísticamente. El proceso de construcción de tendencias de lasrepresentaciones en cada ámbito y de su articulación y el de grupos de representaciones es un proceso de simplificación y de reducción de variables y de muestra (simplicación de ítems en función de los más explicativos y portadores de mayor varianza acumulada con una muestra sobre los tipos elegidos y en determinadas zonas de la población total). Ello ha podido ocasionar que no se haya reproducido, en los contenidos y variedad de los grupos o modos de representaciones, el mismo grado de sutilidad y variedad que en los tipos. La constancia, con todo, en la aparición tanto en la representación de cada ámbito como en la de su articulación de dos permanentes y consistentes grupos muy definidos y opuestos como de otro no tan identificable y con características de representaciones sociales «mixtas» de los dos grupos básicos hace que nos afirmemos en que este proceso de reducción es un hecho real. Es pues posible a partir de los datos que, aunque los tipos de base de modos de vida cotidiana sean diversos (hemos hablado de cinco), el mundo de las representaciones no sea tan variado, ni en cada ámbito ni en su articulación. Dos grupos de representaciones en cada ámbito se corresponden sistemáticamente con dos de los tipos básicos, el 1 y el 2. 148 Papers 55, 1998 Carlos Lozares; Pilar Carrasquer; Màrius Domínguez Gráfico 2 Grupo 1 Grupo 3 Grupo 2 Tipo 1 Tipo 4 Tipo 3 Tipo 5 Tipo 2 @@@@@@@@e? @@@@@@@@e? @@h? @@h? @@h? @@h? @@h? @@h? @@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e @@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e @@@@@@@@ @@@@@@@@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ ?@@ ?@@ ?@@ ?@@ ?@@ ?@@ ?@@@@@@@@ ?@@@@@@@@ ?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@ ?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@e?@@@@@@@@?e@@@@@@@@ @@g @@g @@g @@g @@g @@g @@@@@@@@ @@@@@@@@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@ @@@@@@@@e? 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Lo interesante es que los contenidos de sus respectivas representaciones o de conocimiento cotidiano de los ámbitos y de sus articulaciones parecen, de una manera constante, «traicionar» sus «contenidos infraestructurales (en realidad es parte de la existencia), al no representarnos como más valorado o central aquello a lo que con más tesón necesario nos dedicamos en una manifiesta dislexia social entre realidad y representación. El gráfico 2 muestra las proyecciones mutuas o las correspondencias entre tipos y grupos. Bibliografía DOISE, W.; CLEMENCE, A.; LORENZI-CIOLDI, F. (1992). Représentations sociales et analyse de données. Grenoble: Presse Universitaire de Grenoble. FLICK, U. (1994). «Social representations and the social constructions of everyday knowledge: theorical and methodological queries». Social Science Information, 33, 2. JODELET, D. (1989). Les représentations sociales. París: PUF. MOSCOVICI, S. (1976). La psychanalyse, son image, et son public. París: PUF. —(1987). «Answers and Questions». Journal for the Theory of Social Behaviour, 17: 513-519. Las representaciones en el mundo de la vida cotidiana Papers 55, 1998 149 Papers 55 131-149 19/8/98 10:56 Página 149